Como era previsible, reaccionaron ayer los gobernadores ante la demanda generalizada en el interior por subas de salarios públicos. Fue la obvia consecuencia del anuncio de aumentos del gobierno nacional. Exigieron que la Casa Rosada financie con envíos de fondos extra el incremento que reclaman los gremios estatales, ya que las cuentas provinciales correrían el riesgo de quebrar el equilibrio fiscal logrado tras las exigencias del FMI. Tampoco adhieren a la idea de financiar un eventual aumento con la mejora en la recaudación que algunas provincias no disfrutan. Se abre de esta manera un nuevo frente con los gobernadores, que se suma a la resistencia de Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe para suscribir el borrador del proyecto de coparticipación y a las quejas por el plan de seguridad.