El gobierno se hizo esperar pero dio el primer paso para encontrar eventualmente una solución al conflicto que reina en el INDEC desde principio de año, cuando restan sólo dos meses para las elecciones presidenciales. La prueba está en que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, recibió ayer en la Casa de Gobierno a Hugo Yasky, secretario General de la CTA (Central de Trabajadores Argentinos) y a Pablo Micheli, secretario adjunto. En el encuentro, además de discutirse cuestiones gremiales, también se pusieron sobre la mesa algunas sugerencias para terminar con la manipulación estadística de la inflación y sus repercusiones en la pobreza e indigencia.
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Así lo ratificaron ayer fuentes del INDEC y de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), manifestando que aunque la reunión de casi dos horas fue «más bien política» y que todavía no hay ninguna respuesta concreta, hubo «buena sintonía» y el gobierno dejó el terreno despejado para seguir negociando.
Concretamente, lo que pidió Alberto Fernández fue que los empleados del INDEC abandonaran el paro total de actividades que hoy cumple 26 días. Al mismo tiempo escuchó todas las propuestas del gremio para solucionar el caos que reina en el instituto, desencadenado por la intervención que impuso en febrero el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
«Fernández prometió evaluar las propuestas y dar una respuesta en 24 horas», dijo la fuente. Sin embargo, no hay que olvidar que la idea del gobierno es llamar a concursos a partir de noviembre para cubrir todos los cargos directivos que están cuestionados en el INDEC y recién a partir de esta fecha se podría cambiar la metodología utilizada para medir la inflación.
Sin solución
Hasta ahora el gobierno no dio señales de encontrar una solución antes de octubre. Esto significa que hasta ese mes la medición de la inflación seguirá como hasta ahora. Tampoco se consideró todavía la idea de volver a recalcular el índice de precios desde enero hasta julio de este año, que según los técnicos del INDEC es errónea y muy por debajo de lo real.
Pero la alteración del cálculo de la inflación repercutió en otro sector, la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), encargado de relevar pobreza, desempleo y distribución del ingreso. Es en este sector en donde se inició la huelga, cuando la dirección del organismo decidió desplazar a la entonces directora de EPH, Cynthia Pok, por negarse junto a otros 17 técnicos a calcular el indicador semestral de pobreza, por tener que utilizar para ellos un IPC manipulado que reflejaría una cantidad de pobres e indigentes inferior a la real, según declararon en su momento. El indicador debería ser publicado el miércoles 19 de setiembre, según figura en la página Web.
Esta situación motivó otro de los principales pedidos expuestos ayer ante Alberto Fernández: que se «discutan técnicas para formular indicadores alternativos a la pobreza hasta tanto no se solucione el cálculo de inflación del primer semestre del año que afecta directamente a su medición».
De esta manera, el desempleo sigue sin estar afectado por la intervención y, según fuentes allegadas a la dirección del INDEC, «el miércoles 22 de agosto se dará a conocer la desocupación correspondiente al segundo trimestre del año como estaba pactado y va a ser tan verídico como los anteriores». «Cualquier técnico puede calcularlo porque las fórmulas no son un secreto y porque las encuestas no están en poder de los empleados en huelga», agregó la fuente desmintiendo las versiones conocidas hasta el momento.
Por lo pronto, mientras que el gobierno está evaluando la situación para dar una respuesta, los empleados del INDEC ofrecerán hoy una audiencia pública en el Anexo de la Cámara de Diputados a las 16 con la presencia de la oposición, según ratificó ayer el delegado Raúl Llaneza de ATE.
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