China está bajo presión internacional para que permita al yuan flotar más libremente; actualmente, se encuentra atada a una paridad de cerca de 8,28 dólares. Estados Unidos y otros países señalan que el nivel de la moneda es demasiado bajo y les da a los exportadores de China una ventaja de precios considerada injusta. Pekín ha dicho que, aunque la meta final es una moneda que se negocie libremente, sólo adoptará cambios gradualmente.
El economista Cheng Siwei, cuya postura previa había sido a favor de la estabilidad del tipo de cambio, fue citado ayer por un importante diario financiero advirtiendo que habrá problemas si se adoptan los cambios en forma demasiado rápida. «Las condiciones para una apreciación dependerán primero de la relativa fortaleza del dólar, el euro y el yen, y luego de la capacidad de los departamentos de tipo de cambio para manejarla», dijo ayer el diario «China Securities Journal» citando a Cheng.
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