26 de septiembre 2005 - 00:00

Redrado: "Si se dejara caer al dólar, precios no bajarán"

Washington (enviado especial) «Les puedo asegurar que si el dólar cae a $ 2,50 el precio de la carne no va a bajar.» Este tono coloquial fue el utilizado por el presidente del Banco Central, Martín Redrado, para contestarles a los inversores convocados por bancos internacionales que buscaron interiorizarse sobre la situación argentina.

Las preocupaciones de Wall Street se concentraron especialmente en la evolución de los precios. «Claramente no hay una espiralización, pero la inflación continuará en niveles relativamente elevados por algún tiempo porque todavía resta el reacomodamiento de los servicios», explicó. Así dejó en claro que los aumentos de las tarifas de servicios públicos tendrán una importante incidencia en el 2006, particularmente «en el sector energético».

En el Presupuesto 2006 se pronosticó una inflación de 8,6% y en diciembre el Central definiría un rango para el futuro programa monetario que se ubicaría entre 8 y 11%.

El funcionario argentino fue el único de la delegación que participó en esta ciudad de distintos encuentros organizados por bancos como Merrill Lynch, JP Morgan y Citigroup, que aprovechan la presencia de una gran cantidad de inversores y banqueros en la reunión anual del FMI y el Banco Mundial para realizar seminarios (muy parecidos todos) sobre economía global y mercados emergentes. En cada una de estas presentaciones, su preocupación pasó por rebatir la idea que durante toda la semana esgrimieron desde el Fondo (incluyendo a su titular, Rodrigo de Rato), sobre la necesidad de aumentar las tasas de interés para combatir el aumento de la inflación. «El Banco Central sólo incide en 10% de la economía, porque el crédito está en niveles muy bajos. Debemos utilizar un enfoque que incluya la parte monetaria, pero también la cuestión fiscal y la política salarial», explicó

Redrado
. La teoría del Central es que el aumento del gasto público fue un factor determinante para el aumento de los precios en 2005 y deberá controlarse tras las elecciones. Por eso el funcionario habló del «aterrizaje suave» que llevará a la economía a crecer a niveles cercanos a 5% como un factor que puede ayudar para aquietar las presiones inflacionarias. «Un crecimiento menor debe ir acompañado a su vez por más inversiones para eliminar algunos cuellos de botella en sectores que están trabajando al borde de su capacidad instalada», advirtió. En una de sus disertaciones, la organizada por Merrill Lynch, compartió el panel con Ben Bernanke, jefe de asesores de la Casa Blanca y principal candidato para suceder al titular del Fed, Alan Greenspan, en enero próximo. Durante el fin de semana mantuvo reuniones con funcionarios del gobierno americano (John Wayne, del departamento de Estado, y Daniel Gleizer, del Tesoro) relacionados con la lucha sobre lavado de dinero.

• Preguntas

Ambito Financiero fue el único medio que participó en la presentación que el titular del BCRA dio ante un selecto grupo de 40 inversores organizados por el Citigroup. ¿Por qué mantienen el control al ingreso de capitales, que nunca ha funcionado? ¿No sería más conveniente dejar bajar el dólar para combatir la inflación?, o ¿hasta dónde llega la independencia del Banco Central?, fueron algunas de las preguntas que le formularon tras su disertación.

Estas fueron las principales declaraciones de Redrado en sus exposiciones del fin de semana en esta ciudad:

Un tema central es combatir cualquier tendencia a la espiralización de precios. Pero esto no existe, porque el superávit fiscal está en niveles altos y la política monetaria es muy prudente. No estamos fogoneando expectativas inflacionarias.

• La compra de dólares por parte del BCRA es justificada porque permite aumentar las reservas y, de esta manera, reducir la vulnerabilidad ante posibles shocks externos.

Los pesos emitidos para la compra de dólares ya fueron reabsorbidos con distintos instrumentos. De hecho, la base monetaria cayó en términos reales en 2005.

Hoy el gobierno central y las provincias tienen 8.000 millones de pesos depositados en el Banco Nación, que a su vez realiza pases en el Central. Esta liquidez permitió cancelar la colocación de un bono prevista la semana pasada. La idea es no salir a endeudarnos a cualquier precio.

• Ya hemos completado 91% de la compensación por la pesificación asimétrica que se acordó con el sistema financiero. Es mínimo lo que queda por resolver en esta área.

Los títulos públicos representan hoy 35% del activo de los bancos contra más de 50% a mediados de 2002. Cuando me preguntan sobre la independencia del Central, creo que reducir la exposición de los bancos al sector público es clave porque el sistema financiero se vuelve menos dependiente de lo que le pasa al gobierno.

Estamos asistiendo a una recuperación de la inversión, que ya está en niveles cercanos a 21% del PBI. Pero lamentablemente los fondos no se están dirigiendo mayoritariamente a los sectores que presentan mayores restricciones de capacidad utilizada.

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