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En agosto de 2001, 90% de la gente ya se había ajustado bastante en sus gastos. Luego de la devaluación, se volvió a usar la tijera pero, con mucha más rigurosidad: no sólo se prefirió comprar más barato, sino que se eliminaron productos y servicios del consumo básico. Así surge de una medición efectuada por la consultora Braidot & Asociados sobre la disminución del consumo, en la que se destaca que los recortes principales pasaron por la cosmética (84,6% se había recortado ya en agosto y ahora se volvió a ajustar en 67,5% de los casos), los productos de limpieza (81% en agosto y 54% en enero), y las bebidas sin alcohol (84% primero y 48% ahora).
Al parecer, el proceso del ajuste es global. «Todos ajustaron», tanto en cantidad como en frecuencia de compras de bienes y servicios sin distinción, y la mayoría (77,5% de la muestra) aseguró haber puesto más atención que antes en los precios en el momento de gastar.
En cuanto a los precios en los supermercados, 89% denunció haber notado un aumento de precios de los productos más fuerte durante los primeros días después de la devaluación.
«Para 60% de los encuestados, existe un fuerte riesgo de hiperinflación.
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