El "retraso" de un acuerdo entre gobernadores y Ejecutivo nacional en materia de coparticipación "pone en duda" la voluntad de la dirigencia de "adaptarse a las circunstancias", afirmó el economista jefe para el Mercosur y México del Deutsche Bank, Gustavo Cañonero.
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"Uno entiende las dificultades que hay en las provincias, pero lamentablente hay una realidad en la Argentina que hay que ajustarse", opinó el economista.
"Se retrasa un acuerdo con los gobernadores y surgen muchas dudas respecto a la voluntad que tiene la dirigencia de adaptarse a las circunstancias", dijo Cañonero en declaraciones radiales.
El economista sostuvo además que Argentina puede salir de su crisis mediante un acuerdo con el FMI o a través de un ajuste por medio de la inflación, en este caso con efectos que llegarían "a la gente de una forma caótica y dramática".
Agregó que el mismo tipo de retraso en la discusión de la coparticipación surgió durante la administración de Fernando de la Rúa y opinó que "hoy la ambiciones políticas tendrían que quedar descartadas. No hay mucho por lo que pelear en la Argentina de hoy".
Sobre un plan basado en el acuerdo con las provincias y la conformación del Presupuesto para llegar al FMI, dijo que "es la única estrategia que el Ministerio de Economía tiene. El obstáculo es nuestra relación con el FMI que no ayuda y por otro lado el cambio de administraciones que hubo en los Estados Unidos y en el FMI. Eso condiciona mucho", reconoció.
Al preguntársele si el gobierno debería pensar en un plan "B" si no viene plata del FMI, dijo que "la verdad es que resulta difícil pensar en un plan alternativo sin la participación del fondo". Cañonero afirmó que Argentina tiene dos alternativas, la que pasa por el acuerdo con el FMI o el ajuste por inflación.
Al comentar la primera variante, habló de "una propuesta que reconozca las limitaciones de la situación fiscal, que acomode los números de gasto y trate de reformular algunas cosas estructurales básicas como la relación nación-provincias. Con eso uno puede contar con el fondo". "La alternativa sin el FMI es una donde el ajuste lo hace la inflación.
Eso es lo que da tristeza, porque a la larga el ajuste llega a la gente de una forma caótica y dramática", agregó. "Si no reconocemos las limitaciones con las que nos encontramos hoy, la inflación será el único mecanismo de ajuste, porque el gobierno en algún momento va a tener que imprimir dinero para pagar sueldos", indicó.
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