ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

17 de julio 2026 - 07:00

Riesgo país: las emisiones de ON se consolidan como una fuente estructural de dólares para las reservas

Las colocaciones de deuda privada sostienen un ingreso cercano a u$s1.000 millones mensuales y amplían la oferta de dólares en el mercado cambiario. Ese flujo facilita las compras del BCRA, fortalece las reservas y contribuye a reducir el riesgo país y el costo de financiamiento.

ver más

Las empresas mantienen un ritmo de colocaciones cercano a u$s1.000 millones mensuales.

La recuperación del acceso al crédito externo por parte de empresas y provincias comenzó a convertirse en una fuente regular de dólares para la economía argentina. Después del salto que siguió a las elecciones legislativas de octubre de 2025, las emisiones de obligaciones negociables y deuda subsoberana encontraron un ritmo cercano a los u$s1.000 millones mensuales, sostenido por la baja del riesgo país y por las necesidades de financiamiento de distintos sectores productivos.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

La dinámica no se limita, sin embargo, al ingreso inicial de los fondos. Cuando una compañía coloca deuda en el exterior y liquida las divisas en el mercado local, aumenta la oferta disponible y le permite al Banco Central ampliar sus compras.

A medida que esas operaciones fortalecen las reservas, también se reduce uno de los principales factores de incertidumbre que inciden sobre el riesgo país. En consecuencia, una nueva baja del indicador puede facilitar emisiones a tasas menores y volver a alimentar el flujo.

Ese mecanismo permite, además, sumar divisas provenientes de actividades menos sujetas a la estacionalidad que caracteriza al sector agropecuario. En particular, las empresas petroleras y energéticas concentran varias de las colocaciones de mayor monto, en un contexto marcado por el crecimiento de la producción y por sus planes de inversión.

No obstante, los analistas advierten que la continuidad del proceso dependerá tanto del escenario internacional como de la evolución del programa económico y del calendario electoral local.

Las emisiones encontraron un ritmo cercano a u$s1.000 millones por mes

El punto de partida de esta dinámica fue la compresión del riesgo país. Al respecto, Martín Mejía, analista de Asset Management en Cohen, explicó que el indicador se mantuvo durante los últimos meses mayormente por debajo de los 600 puntos básicos, hasta alcanzar la semana pasada los 400 puntos, su nivel más bajo desde abril de 2018.

De acuerdo con Mejía, “esa sensación de estabilidad les permite a las empresas emitir deuda en dólares a tasas convenientes para el emisor”. Sin embargo, aclaró que no se produjo un salto reciente en el volumen, sino que se consolidó una tendencia iniciada después de las elecciones legislativas. En este sentido, explica que desde las elecciones legislativas de octubre de 2025 “el ritmo de colocaciones se mantiene estable y firme, sin señales de una aceleración marcada en los últimos meses”.

La lectura de PPI coincide en que el mercado no atraviesa una nueva aceleración, aunque permite dimensionar el flujo que ya se encuentra en marcha. Solana Cucher, economista de la sociedad de bolsa, señaló que las colocaciones “parecen haber encontrado una velocidad crucero cercana a u$s1.000 millones mensuales”, luego del pico registrado entre noviembre y enero.

El impulso político y mayor disponibilidad de dólares aumentaron las emisiones

Aquellos volúmenes respondieron, en buena medida, a operaciones que habían quedado postergadas antes de las elecciones. Según Cucher, difícilmente vuelvan a repetirse porque, durante los meses previos a los comicios, el mercado permaneció prácticamente cerrado.

Por lo tanto, las emisiones de noviembre y enero reflejaron un efecto de “catch-up”, después de varios meses en los que las empresas no habían podido concretar sus planes de financiamiento.

Desde esa perspectiva, tampoco el pago de Globales y Bonares del 9 de julio modificó de manera sustancial las decisiones de los emisores. Cucher sostuvo que “se trataba de un evento ampliamente descontado por el mercado y, por lo tanto, ya incorporado en las decisiones de financiamiento de los emisores”.

De todos modos, el cobro de los cupones dejó fondos disponibles entre los inversores y abrió una ventana para captar esa liquidez. Así, mientras los tenedores buscaron alternativas de reinversión, algunas compañías aprovecharon las mejores condiciones para refinanciar pasivos y reducir sus costos.

Uno de los casos destacados fue Vista, que emitió u$s75 millones en dólar MEP, a una tasa del 5% y con un plazo de 36 meses. Luego, destinó los recursos a rescatar obligaciones con vencimiento en 2027 que pagaban una tasa mayor.

De esta manera, la petrolera mantuvo el mismo nivel de endeudamiento, pero redujo el costo financiero asociado a esa deuda.

El Tesoro también utilizó la disponibilidad de fondos mediante la colocación del AO29. En su primera licitación captó cerca de u$s620 millones entre las ruedas del miércoles y el jueves, con una tasa anual cercana al 8,3%. Al igual que los otros dos Bonares emitidos por el Gobierno, el título paga un cupón mensual del 0,5%.

La energía concentra las colocaciones de mayor volumen

Aunque las emisiones abarcan distintas actividades, el sector energético explica una parte central del flujo. A las necesidades de refinanciamiento se suman, en este caso, los planes de inversión vinculados con el aumento de la producción de petróleo, gas y electricidad.

“Las emisiones corporativas de mayor tamaño vienen siendo protagonizadas, en el último tiempo, por las empresas de energía y petroleras”, indicó Mejía. En el caso de Vista, la empresa colocó dos clases de deuda de manera simultánea: además de los u$s75 millones en dólar MEP al 5% y a 36 meses, obtuvo otros u$s75 millones en dólar cable, a una tasa del 3,75% y con un plazo de 18 meses.

Por su parte, Pluspetrol consiguió u$s450 millones en dólar cable, con una tasa del 7,55% y vencimiento en 2037. A su vez, Edenor salió al mercado y captó u$s213 millones, a una tasa del 7,5% y con vencimiento en 2029.

Por lo tanto, las petroleras no solo encabezaron las emisiones por monto, sino que también consiguieron extender los plazos de financiamiento. Esa posibilidad resulta relevante para compañías que necesitan cubrir inversiones cuyo recupero no se produce de manera inmediata.

En paralelo, el sector financiero también aumentó su presencia en el mercado. Banco Nación, Banco de Valores y próximamente BBVA aparecen entre los emisores de las últimas semanas, aunque sus operaciones son de menor tamaño que las realizadas por las empresas petroleras.

En concreto, VALO emitió una ON Clase 4 por u$s20 millones, destinada a financiar el crecimiento de su cartera de créditos corporativos. La colocación recibió ofertas por u$s32,9 millones, un 65% por encima del monto emitido, y se adjudicó a una tasa del 4,25% anual, reflejando el interés de los inversores por el crédito corporativo argentino. La emisión tuvo un plazo de 371 días y obtuvo la calificación ML A-1.ar de Moody's Local, una nota que respalda la calidad crediticia del instrumento.

De las emisiones a las reservas y al riesgo país

El efecto de las colocaciones corporativas no termina en el financiamiento de las empresas. Como una parte de los dólares obtenidos debe liquidarse en el mercado cambiario, también amplían la oferta de divisas y pueden facilitar las compras del Banco Central.

Esa relación volvió a quedar expuesta cuando el BCRA adquirió u$s532 millones, la mayor compra diaria desde el inicio del programa de acumulación de reservas. La operación representó el 105,8% del volumen negociado en el segmento spot T+0 de A3 Mercados, por lo que fue asociada con una colocación corporativa en bloque.

Desde PPI consideraron plausible esa hipótesis, ya que las empresas deben liquidar los fondos antes de volver a acceder al mercado para afrontar el primer pago de intereses. Además, las emisiones locales e internacionales acumulan u$s10.900 millones en el año, con u$s3.101 millones colocados en enero.

Este flujo puede complementar la oferta del agro y fortalecer el balance del BCRA. Sin embargo, Eric Ritondale, economista jefe de Puente, advirtió que, “para que la compresión de tasas sea estructural y no un mero movimiento especulativo o transitorio de corto plazo, la condición clave es la acumulación de reservas internacionales de manera sostenida, con el balance del Banco Central fortaleciéndose genuinamente”.

Cohen también observa margen para una nueva baja del riesgo país, aunque Mejía advirtió que las elecciones de 2027 podrían generar turbulencia. A su vez, PPI señaló que las tasas elevadas en Estados Unidos, la aversión al riesgo por Medio Oriente y una Reserva Federal potencialmente más restrictiva todavía limitan la reducción del costo financiero.

Si las empresas mantienen el acceso al crédito y las divisas continúan ingresando, el BCRA podrá sumar reservas y un balance más sólido podría mejorar las condiciones para futuras emisiones y en consecuencias propiciar una baja sostenida el riesgo país y costo de financiamiento para las empresas, inclusa más allá de las petroleras y los bancos.

Últimas noticias

Te puede interesar

Otras noticias