El aumento del salario mínimo a $ 450 a partir del 1 de setiembre fue finalmente aprobado por consenso de empresarios y sindicalistas, con salvedades previsibles como la de la CTA -que quería $ 730- e imprevisibles -como la de dos delegados empresarios que también pedían aumentos mayores-. No hizo falta que el gobierno apelara al laudo porque "logró" que las partes llegaran a un acuerdo en el monto final. Ya era público que los máximos dirigentes gremiales y empresariales, que partían de montos diferentes, habían acordado esa misma cifra, pero no querían aparecer cediendo a la otra parte. Quedaron por el camino pedidos como el de incrementar también las asignaciones familiares (se discutirá en el seno de las comisiones en que se divide el Consejo del Salario Mínimo).También, el de incorporar al básico los $ 50 no remunerativos que se pagan por decreto, lo que a su vez hubiera llevado el mínimo a $ 500. A esto los empresarios se negaron de plano, pero saben que es una posibilidad concreta que podría producirse más adelante. Ahora, el gobierno deberá emitir un decreto de necesidad y urgencia para que el incremento se pague con el sueldo de setiembre (o sea a fin de mes), hecho que se produciría en las próximas horas. Termina así un proceso que estuvo a punto de naufragar porque el gobierno anunció a través del Presidente una cifra (finalmente fue la que se "aprobó") antes de que el Consejo se expidiera.
El acuerdo llegó luego de una agitada jornada que había comenzado con reuniones de empresarios y sindicalistas temprano por la mañana. Allí se juntaron La idea era, justamente, tratar de alcanzar un acuerdo ante la
Según era de esperar -y fue adelantado por este diario-los delegados sindicales
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