17 de febrero 2002 - 00:00

Sabores y sinsabores de las nuevas medidas económicas para las compañías argentinas

Marta Castelli, Buenos Aires (54) 114-891-2128;Lidia Polakovic, Buenos Aires (54) 114-891-2130;


Las recientes medidas económicas promovidas por el Gobierno Nacional y por el Congreso de la República Argentina afectan directamente la capacidad de los emisores argentinos para hacer frente a sus deudas en tiempo y forma, y muy probablemente, deriven en situaciones consideradas como incumplimientos (“efaults” según las definiciones de Standard & Poor´s.

Con anterioridad a estas medidas, la capacidad de las compañías argentinas para pagar sus deudas en moneda extranjera ya se encontraba muy limitada por restricciones a las transferencias de divisas, dificultades para obtener dólares aún al tipo de cambio libre, restricciones a la libre disponibilidad de los depósitos bancarios y diversos y prolongados feriados bancarios y cambiarios declarados por el Gobierno. Como consecuencia de estos factores, la calificación en moneda extranjera de la gran mayoría de los emisores argentinos fue colocada en “plainSD ”(Default Selectivo según sus siglas en inglés) el 21 de Enero de 2002. Las nuevas medidas representan un desafío adicional para un sector corporativo que ya sufre el impacto de una economía paralizada, devaluación, congelamiento de tarifas, un incremento significativo en el riesgo regulatorio y la iliquidez generalizada del sistema.

Hay varios aspectos a destacar en este nuevo paquete económico. En primer lugar , el Artículo 3 del Decreto 214/2002 (que forma parte de la serie de anuncios realizados por el Ministro de Economía el 3 de Febrero) establece la pesificación de aquellas obligaciones financieras originalmente contraídas en moneda extranjera dentro del sistema financiero argentino. En segundo lugar, el Articulo 6 (b) del Decreto 214 introduce un cambio en el cronograma de vencimientos de las deudas pesificadas (en principio, un período de espera de 6 meses) pero no especifica detalles para su aplicación por lo que su efecto final no es claro. Cabe destacar que las consecuencias para las calificaciones de las compañías argentinas diferirán de acuerdo a las altamente necesarias regulaciones aclaratorias. Standard & Poor's considera que estas disposiciones constituyen un cambio significativo en las condiciones de moneda, tasa y plazo originalmente pactadas para los financiamientos afectados que, al menos inicialmente, aparecen como perjudiciales para los acreedores y, por lo tanto, los considera como defaults. En tercer lugar, si finalmente es promulgada por el Poder Ejecutivo, la “ey de emergencia Productiva y Crediticia” (conocida como Ley de Quiebras) también afectaría significativamente la capacidad de las deudores de cumplir oportunamente con cualquier deuda bancaria y por lo tanto, tendría un impacto directo en las calificaciones en moneda local de la mayoría de las empresas argentinas. La ley, tal como fuera aprobada por el Congreso a fines de Enero, brinda protección legal e importantes incentivos para la reestructuración de deudas en moneda local y extranjera. En consecuencia, de acuerdo a los criterios de Standard & Poor's, se multiplicarían los defaults corporativos.

Dado que, a primera vista, muchas de estas disposiciones representan una fuerte reducción inicial en los montos adeudados, existe una percepción generalizada de que las medidas son beneficiosas para todos los deudores, como por ejemplo, la conversión de los préstamos en dólares a $1=US$ 1 comparada con el tipo de cambio de mercado de aproximadamente $2=US$ 1. Dejando de lado las consecuencias para las calificaciones existentes, las nuevas medidas no son ni una bendición ni una catástrofe general. En este sentido, el grado de mejora de la capacidad de pago de las empresas a causa de la pesificación de las deudas en dólares, depende, entre otros factores, de su exposición al sistema bancario argentino y la moneda en que se denominan sus ingresos. Por ejemplo, en el corto plazo y sin considerar otras variables, las divisas que generan los exportadores deberían posicionarlos mejor frente a su deuda bancaria local mientras que las compañías que generan ingresos en pesos se encontrarían en una situación similar a la anterior a la devaluación. Sin embargo, en el largo plazo, el efecto final del Decreto 214 es incierto. El constante cambio en las regulaciones paraliza la economía y podría postergar la esperada recuperación y deteriorar aún más la capacidad de generar fondos de las compañías. Por otro lado, el Decreto 214 también establece un coeficiente de indexación para el ajuste de las obligaciones monetarias pesificadas. Este coeficiente, aún no conocido, podría perfectamente aumentar más rápido de lo que las empresas pueden corregir sus precios, erosionando, eventualmente, los actuales beneficios.

Dado que, en los próximos días, el gobierno va a continuar ajustando estas medidas, algunas de las conclusiones expuestas podrían cambiar. Con la información disponible al momento, no es posible determinar el efecto final del paquete económico sobre la capacidad de pago de las empresas argentinas ni, por lo tanto, sobre sus calificaciones. Mucho dependerá del resto de los decretos o regulaciones necesarias para implementar las decisiones anunciadas el pasado fin de semana y de la versión final de la Ley de Quiebras si es que hay una. Standard & Poor's continuará revisando las implicancias para las calificaciones en moneda local y extranjera de las compañías argentinas.

Dejá tu comentario

Te puede interesar