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Hoy existen 9.000 millones de dólares en el Banco Central, y si sólo se utilizaran u$s 4.500 millones para este audaz proyecto, serviría para garantizar depósitos por 16.200 millones de pesos, al tipo de cambio de ayer a $ 3,60 por dólar. No es un monto menor, ya que es prácticamente similar a todo lo que hoy está depositado y «acorralado» en cuentas corrientes y cajas de ahorro.
La medida tiene complicaciones y riesgos. Al girar reservas al exterior y utilizarlas como garantía de depósitos, el Banco Central se queda con menos poder de intervención en el mercado cambiario, especialmente si se compara con el total del dinero circulante hoy en la Argentina (15.000 millones de pesos más 5.000 millones de cuasimoneda o «bonos provinciales»). Habría un dinero (con supergarantía externa en dólares intocables) y el resto de los pesos con los cuales si se quiere se puede ir a comprar dólares. El depósito con supergarantía externa sería un formidable medio de pago personal, pero tendría tasa baja (quizá 2% anual). El gran problema es qué encaje (retención mínima obligatoria) tendría ese dinero tan garantizado. Si fuera ciento por ciento -salvo que sólo fuera inicialmente-, la entidad bancaria no ganaría nada porque sería como una caja de seguridad para el público, con gastos administrativos y 2% de interés anual. A su vez, el público entendió ahora eso de que si deposita $ 100 el banco retiene sólo $ 20 (encaje mínimo) y presta $ 80, que entran en otro banco y retiene $ 16 y presta $ 64, etc. O sea, se crea «dinero bancario virtual», que es lo que impide tener hoy en el acto todos los fondos del «corralito».
Por otro lado, ¿a quién prestar ese dinero que dé garantías absolutas de devolución en término para tener comprometidas pero no perder las reservas? Las escasas empresas que hoy dan en la Argentina esa garantía de repago son las únicas que tienen crédito bancario y no bancario (seguros, supermercados, AFJP).
No es fácil el propósito, entonces, pero alternativas no existen a disposición de este gobierno, especialmente sabiendo que no tendrá una importante ayuda del FMI.
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