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2 de noviembre 2007 - 00:00

Se abrió el piso y cayeron en fila

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"Las acciones de Estados Unidos se hundían...", comenzaba el informe de Ambitoweb.com y que -seguramente- resultaba el encabezado de casi todas las agencias del mundo. Baste apuntar cuál resultó el saldo del Dow Jones para poseer la visión más práctica de lo sucedido en torno de Wall Street. Un descenso final de 2,63 por ciento y que, para una sola rueda, resulta tremendo en tal tipo de mercado rector internacional.

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Fue como si se abriera el piso de los recintos y, con distintos matices, los operadores se fueron yendo a la brecha que se dilataba bajo sus pies. Imposible intentar defensas cuando el mercado resulta un plano inclinado, solamente se activa la sensación primaria -del temor- y pensando en las consecuencias siguientes, gatillar más ventas.

En la región, vimos cómo el Bovespa rozó 2 por ciento de caída, que se morigeró parcialmente aquí y dejando un descenso de 1,3 por ciento solamente. Pero lo que repiqueteaba en la cabeza de los asistentes no era el descender del día -que no resultó tan importante, en definitiva-, sino de qué manera seguirá esta secuencia funesta con que se inició noviembre y con epicentro en el índice que imparte tendencia a todos los demás. El Merval tuvo piso en 2.305 puntos, a punto de perforar la frontera, con máximo en el cierre anterior -2.351- y una clausura en 2.321 puntos.

  • Buen volumen

  • Se sostuvo un buen nivel de órdenes -que no era lo más aconsejable- y la liquidez permitió dar salida a todos los ansiosos por ponerse a cubierto. «Donde las dan, las toman», un viejo axioma bursátil que lleva cierto consuelo apuntando a que así como hubo fuertes ventas, también se contó con terreno esponjoso por los tomadores. No es tema local, aunque para el caso importa menos si es que no se consigue encontrar cierta calma en Wall Street. No vale repasar por especies, porque la salida se gana por las principales y todo se distorsiona. Eso sí, la Bolsa, acurrucada (pero soberbia, como le gusta a Fernández).

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