Un nuevo embate sufrió ayer el intento de «paz social» entre Aerolíneas Argentinas y sus gremios, que motoriza el gobierno nacional: el sindicato de los pilotos (APLA) volvió a negarse a tripular dos vuelos reprogramados, que debieron ser cancelados con las consiguientes molestias a los pasajeros.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Esos vuelos iban a partir ayer por la mañana a Sydney/ Auckland y el domingo por la noche a Barcelona; sin embargo, una de esas máquinas debió pasar por una revisión técnica que impidió su partida a horario; la extensión de la travesía hizo que esa demora provocara el «vencimiento» de la tripulación que debía llevarlo a destino; en otro de los casos (Barcelona) el copiloto tenía vencido un curso de salvataje, lo que él mismo informó al jefe de la tripulación.
La empresa pidió entonces nuevas tripulaciones a través de las guardias que suele haber para estas emergencias. Sin embargo, los pilotos convocados se negaron a volar, aduciendo causas como «empiezo mis vacaciones», «no puedo, no tengo ánimo» y otras similares. El convenio colectivo los faculta a hacerlo porque tomar vuelos no programados es voluntario. Por razones similares anoche un vuelo con destinoa Roma, que debía salir a las 22.00 desde Ezeiza, iba a hacerlo a las 2.00 AM, o sea cuatro horas más tarde.
Está claro que estas actitudes constituyen de hecho una «quita de colaboración» por parte de APLA, que hasta el domingo se encontraba impedido de realizar medidas de fuerza por estar vigente una conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo, y que podrían repetirse a lo largo de estos días.
Exigencia
En este sentido se enmarcan declaraciones radiales formuladas ayer por Jorge Pérez Tamayo, secretario general de APLA, quien afirmó que los empresarios españoles del Grupo Marsans -accionistas principales de Aerolíneas Argentinas- «está quebrada, en cesación de pagos y con sueldos atrasados», para luego exigir «la gradual reestatización».
Fuentes de la empresa replicaron que «esto va a tener que demostrarlo ante la Justicia; curioso vaciamiento de una empresa que acaba de incorporar 200 pilotos, que hoy mismo trajo un nuevo avión (un Boeing 737-500) para su flota, que está peleando en todos los frentes, a pesar de las dificultades, para seguir volando...».
En las oficinas de Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual (los dueños de Marsans) están convencidos de que los pilotos apuntan a un objetivo de máxima: la reestatización de la compañía. Agregan que «quizás añoran los días de Aerolíneas estatal en los que viajaban gratis familias enteras, en los que volaban 27 horas por mes contra las 40 actuales, que de todos modos es la mitad de lo que vuelan los pilotos de todo el mundo... Quizás añoran ésas y otras facilidades que tenían».
Ante este grave panorama en el que ambas partes «se pintan la cara», la cartera laboral volvió a convocar a la empresa y a los directivos de APLA para hoy a la tarde con el objeto de recomponer una negociación que a esta altura parece casi imposible. Se desconoce incluso si los representantes de los pilotos concurrirán a la cita.
Cabe recordar que APTA (técnicos), el otro gremio enfrentado con la conducción de la empresa, ya se negó a sentarsea la mesa de la «paz social» preconizada por Cristina de Kirchner, aduciendo que allí no tienen nada que discutir porque no mantienen conflicto laboral alguno con la compañía.
Esto a su vez está provocando las primeras grietas entre los empresarios españoles y el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, pero también con otras áreas del gobierno que les habían asegurado por escrito que -por caso- se subsidiaría el combustible, se rebajaría el IVA a la aeronafta, se permitiría contratar seguros aéreos fuera del país y sobre todo habría una recomposición tarifaria a partir del 1 de enero.
Ninguno de estos extremos se cumplió, dicen en la aérea, donde también se quejan de que Jaime demora hasta el último día posible el pago de las compensaciones por combustible utilizado en rutas demostradamente no rentables. «Por eso los accionistas tuvieron que poner u$s 9 millones para poder pagar los sueldos el mes pasado», agregó la fuente. «Es innegable que Aerolíneas tiene problemas económicos serios, porque estamos condenados a tarifas congeladas mientras el petróleo está por el cielo, los alquileres de aviones también suben y perdemos pasajeros por la irresponsabilidad de algunos gremialistas.».
En medio de este panorama, volvieron a surgir rumores de que el gobierno pondrá a Aerolíneas Argentinas «contra las cuerdas» para luego propiciar el ingreso de un accionista «salvador», o sea un empresario «nacional» a la manera de Esquenazi en YPF. Como se ve, un panorama complejo en el que los principales damnificados son los pasajeros, que en muchas rutas al interior tienen a Aerolíneas Argentinas como única aérea.
Dejá tu comentario