La renegociación de la deuda en default con el Club de París volvió a la agenda del gobierno nacional, luego de varios meses de autismo. Ayer fue la vicepresidenta de España, María Teresa Fernández de la Vega, la que se ofreció a colaborar en una futura negociación.
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Desde el Ministerio de Economía también habían confirmado a principios de esta semana la decisión de encarar de una vez la normalización de esta deuda, que supera los u$s 4.500 millones. Miguel Peirano busca mostrarse más activo en este tema que su predecesora, Felisa Miceli. Si bien lo están analizando conjuntamente el secretario de Finanzas, Sergio Chodos; y el jefe de asesores del Ministerio, Javier Alvaredo; hay una serie de obstáculos que tornaría prácticamente inviable que por el momento se destrabe el conflicto que sigue sin resolución desde 2001.
Los puntos principales del problema son los siguientes:
Los estatutos del Club de París obligan a que el país en mora tenga un acuerdo con el FMI para avanzar con la renegociación de los vencimientos (tanto en términos de plazo como de tasa). Pero la Argentina canceló su deuda con el organismo en enero de 2006 y se niega a cerrar un nuevo acuerdo.
Aún quedan u$s 20.000 millones en títulos sin reestructurar, pese al canje de 2005. Los países que tienen la mayor cantidad de bonistas afectados son Alemania e Italia, dos de los principales acreedores. Ponen como condición que se reabra el canje para sentarse a negociar, pero es algo que Néstor Kirchner negó reiteradamente.
Por supuesto, hay otras cuestiones que reclaman los países del G-7, como una revisión del congelamiento tarifario que afecta a las compañías europeas que explotan servicios públicos.
Pero éste sería el tema menos complicado, considerando que el gobierno ya dio algunas concesiones, especialmente en lo que respecta a los grandes usuarios.
La funcionaria española resaltó: «Nosotros nos mostramos con una postura conciliadora, partidaria de que haya una posición flexible que facilite un acuerdo satisfactorio para todas las partes». Y destacó «la voluntad» de Kirchner para abordar el tema.
Es lógico que España muestre voluntad para la colaboración, ya que fue el único país que llegó a un entendimiento con la Argentina por esta deuda en default.
Fue a fines del año pasado, cuando se acordó la refinanciación de u$s 1.000 millones que el gobierno español había prestado en 2001, como parte del denominado «blindaje financiero» que encabezó el Fondo Monerario Internacional.
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