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11 de julio 2008 - 00:00

¿Se le bajará la nota a EE.UU. por la crisis?

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No existe una definición precisa para explicar en qué consiste el «Sueño Americano». Pero si se hiciera una encuesta, probablemente la mayoría de los participantes contestaría que lo que mejor representa este ideal es la posibilidad de comprar la vivienda con un crédito a treinta años y que se paga a tasa fija en dólares (que además es bajísima).

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El derrumbe en las cotizaciones de Fannie Mae (otro 22% ayer) y Freddie Mac (13,78%), las dos grandes originadoras hipotecarias de los Estados Unidos, es el mayor símbolo de la caída de este modelo.

Pero ¿de qué se encargan estas compañías, que son fundamentales para que el mercado hipotecario funcione de manera aceitada? El negocio principal de ambas consiste en comprarles los créditos hipotecarios a los bancos comerciales. Luego arman paquetes con estos préstamos (o los « securitizan», en la jerga financiera) y los revenden en el mercado de capitales a miles de inversores, desde grandes fondos hasta público que adquiere los títulos como una forma más de inversión. También emiten títulos propios, que tienen como garantía la devolución de aquellas hipotecas.

El problema es que la crisis «subprime» encontró a Fannie Mae y Freddie Mac (al igual que sus hermanos menores, como Countrywide Financial) con una enorme exposición de hipotecas en sus balances. Ocurre que no todos los préstamos eran vendidos en el mercado, ya que las entidades preferían últimamente quedárselos para incrementar sus ganancias en vez de repartir aquellos beneficios con otros inversores en el mercado de capitales.

En dos días, las acciones de Fannie Mae cayeron más de 45%. Existen dudas serias sobre la capacidad de la institución para conseguir capital y cubrir las millonarias pérdidas del balance. Según las estimaciones del mercado, la entidad precisa nada menos que u$s 7.000 millones en los próximos dos trimestres. Pero su valor de mercado apenas alcanza esa cifra. En otras palabras, precisa una inyección de capital equivalente al valor de toda la compañía. Una tarea titánica, si no imposible, en estas circunstancias.

¿Habrá salvataje por parte del gobierno norteamericano? Contra la creencia popular, 100% del capital de estas entidades es privado (cotiza en Bolsa y tiene otros dueños), sin participación del Estado. La confusión es que en el caso de Fannie Mae fue creado en 1938 por el entonces presidente Franklin D. Roosvelt como instrumento para ayudar a los Estados Unidos a salir de la Gran Depresión. Pero luego comenzó a cotizar en Bolsa y para fines de la década del 60 ya estaba totalmente en manos privadas. Sin embargo, el «imaginario colectivo» del norteamericano medio cree que comprar un título de Fannie Mae equivale a adquirir un bono del Tesoro norteamericano.

En abril, Standard and Poor's advirtió que sería tan gigantesco el costo para el Estado de salvar a estas entidades que podría verse obligado a bajarle la nota a Estados Unidos (sus bonos son triple «A»).

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