El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Traducción: los negociadores son invitados a estudiar minuciosamente el respeto de los derechos de propiedad intelectual (regidos por el acuerdo llamado ADPIC) y los temas vinculados a la biodiversidad (CBD).
Bienvenido a la OMC, reino indiscutido de la jerga, donde los ACP (56 países de la zona Africa-Caribe-Pacífico), apoyados por las ONG (organizaciones no gubernamentales) luchan contra «la erosión de sus preferencias» (acceso facilitado al mercado europeo).
Se trata de un mundo diferente, donde Estados Unidos y Europa piden a sus socios comerciales una «cláusula de paz» mediante la cual esperan protegerse de querellas ante el ORD (Organismo de Solución de los Diferendos), el «gendarme» de la OMC, en caso de litigio sobre las subvenciones agrícolas.
La multiplicación de acrónimos que supuestamente deben aclarar negociaciones sumamente técnicas es tal que obligó a la institución a editar un glosario de varios cientos de páginas en las tres lenguas oficiales de la OMC (inglés, español y francés).
Pero también se trata de encontrar un camino en la jungla de los grupos de presión o de alianzas circunstanciales integradas por los 149 países miembros.
En el dédalo del centro de conferencias puede celebrarse una reunión del FIPS (five interested parties, apodado el «Club de los cinco» por los franceses), que agrupa a la Unión Europea, Estados Unidos, Brasil, India y Australia. Cuando se le suma Japón, se convierte en el G-6, o Grupo de los Seis.
Dejá tu comentario