El sistema de recompra de títulos públicos, para mantener su valor, parece estar agotándose. La estrategia funcionó a pleno, tres ruedas consecutivas, donde se invirtieron u$s 500 millones, la mitad de lo que prestó Hugo Chávez. El jueves dio señales de agotamiento, aunque prevalecieron las subas, y el viernes surgieron las caídas.
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El sistema comenzó a agotarse, cuando el mercado empezó a intuir que se demoran cambios en el INDEC que permitan sincerar la inflación. Todo lo que haga el Estado, si no corrige la forma de medir el costo de vida, tiene destino de fracaso.
Lo que suceda mañana con los títulos públicos está atado a la decisión que el gobierno tome sobre el destino del organismo. No se trata de que Guillermo Moreno siga interviniendo en las mediciones, sino que quien sea designado cambie la forma de medir la inflación y refleje la realidad de los precios. Es insostenible un índice que marca 33% de deflación en frutas y verduras en un año.
La desconfianza es tan grande, que todos los contratos entre privados se rigen por el dólar, porque desaparecieron las estadísticas oficiales. Cada particular ajusta los precios de acuerdo con la percepción que tiene de la inflación y a eso le agrega unos puntos más por las dudas. De esta manera, se retroalimenta por la falta de un indicador en el que todos confíen.
El balance final de la recompra de bonos es magro. La tasa del BODEN 2015, el bono que se le vendió a Hugo Chávez, está en 15,87% anual en dólares, es prácticamente similar a la de hace una semana. La intención de intervenir en el mercado era que esta tasa baje a límites soportables.
En pesos
Por el lado de los títulos en pesos, el BOCON PRE9 que fue donde más dinero volcaron, rinde 22%, estimando la inflación oficial en 10%. El BOCON PRO 12, otro bono que compró en importantes cantidades el Banco Nación, rinde 23% igual que el BOGAR 2018.
Estos datos muestran que los precios subieron la semana pasada, pero no alcanzaron los niveles que tenían antes de la debacle. Si con tamaña intervención no lograron mejores resultados, el gobierno debe entender que está en problemas para conseguir financiamiento y poder hacer frente a los vencimientos de la deuda que se producirán de aquí en más. El Estado tiene sin cubrir alrededor de u$s 5 mil millones y no tiene a Hugo Chávez como prestador.
Con estos datos los inversores deben tomar decisiones. Saben que la única manera de que se comiencen a solucionar los problemas es sincerando el INDEC. Las subas de los bonos, si se toma esta decisión, puede ser considerable y el crédito va a retornar a la Argentina. Pero son pocos los que apuestan a una normalización rápida. Saben que el gobierno pocas veces hace la jugada más lógica, porque sus decisiones en economía tienen más fundamentos emocionales que técnicos. Consideran más importante el porcentaje de popularidad de las encuestas que la cifra de riesgo-país.
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