La última rueda cantó una mejora para casi todos, con dichos de Bernanke a los que también se agregaron los de George Bush (con la política incursionando decididamente para parar el vendaval). Nada que suene a novedoso, letra y más letras, aunque alcanzaron como para que el Dow pudiera marcarse con casi 1% de aumento. Y que el Bovespa golpeara mucho más fuerte, con 3,3 por ciento de repunte, dejando al Merval en una posición de medianía. Sin saber mucho qué hacer las tan desorientadas fuerzas del mercado. Se anotó con 1 por ciento de alza, en una base negociada que estuvo en los $ 71 millones (muy lejos del promedio por rueda de agosto) para fijar una cifra definitiva al octavo mes de 2.062 puntos. Supo estar abajo, con 2.041; también quiso estar arriba -con 2.074-, pero la energía no alcanzaba para mucho. Rueda que se retiró en la atmósfera cargada que persiste en todo el mundo, apostando a que existan medidas en setiembre que vayan en la dirección en la que insisten los actores de mercado. Lo rescatable, que no bajó más.
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El recuento por la última etapa de agosto nos habla de un Dow Jones casi neutro (con 0,15 por ciento positivo) y un excelente índice brasileño, que ganó 3 por ciento en esta etapa. Y para concluir con el único bajista: el Merval local, que perdió casi 1 por ciento. Al extenderlo al mes, se halla a los otros dos referentes con aumentos y con el indicador local perdiendo casi 5,5 por ciento.
Al llevarlo a todo 2007, el Merval recortó el negativo a poco más de 1 por ciento con la suba del viernes, pero alejado totalmente de los recintos cotejables. Lo más destacado del final: la inmediata reversión de los papeles «bancarios», los que produjeron un rebote importante tras la caída anterior. Así, setiembre abre sin poder ofrecer un panorama despejado para nadie. Se verá en el día por día. Y la Bolsa, sonrojada.
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