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"Los tenedores de bonos han puesto el grito en el cielo, pero el gobierno argentino, gracias a duras posturas negociadoras y un poco de suerte parece encaminado a lograr la mayor parte de lo que pretende", señaló el matutino norteamericano.
En una nota firmada por su corresponsal en Buenos Aires, Matt Moffett, The Wall Street Journal consideró que "el canje de deuda se ha convertido en una prueba de hasta dónde un deudor emergente puede dictar los términos a los acreedores".
Moffett asegura que si el canje no obtiene una contundente aceptación no significará el fin de mundo para Argentina en términos financieros. Gracias al boom en los precios de los commodities, Argentina se vio beneficiada por un crecimiento económico durante los dos últimos años incluso sin el financiamiento de Wall Street.
"También puede dar un impulso a la recuperación económica de Argentina, siempre y cuando el país supere la resistencia de los tenedores de bonos, incluyendo la de decenas de miles de inversores privados alrededor del mundo", agregó.
El artículo subraya que "en los últimos días han aumentado las posibilidades de que Argentina" logre la aceptación de los dos tercios de los tenedores y obtenga "la credibilidad que necesita para comenzar a reparar su relación con el Fondo Monetario Internacional".
"En los últimos días han aumentado las posibilidades de que Argentina alcance tal umbral, en parte debido a la fatiga de los inversores con un proceso de negociación que va a iniciar su cuarto año", indica.
La nota consigna que "hay indicios de que las instituciones extranjeras se han cansado de seguir lo que hasta ahora han sido iniciativas legales infructuosas para forzar a Argentina a pagar intentando embargar los activos del país en el exterior, incluyendo residencias diplomáticas y barcos".
"Incluso, si el intercambio de deuda no logra una respuesta abrumadora, no será el fin del mundo en términos financieros para Argentina.
El artículo concluye: "Argentina parte con la aceptación segura de los fondos de pensiones locales que poseen alrededor de una quinta parte de los bonos.
El país también tiene la ventaja de que cerca del 40 por ciento de sus bonos está en manos de particulares, o inversores minoristas, con limitados medios y sofisticación financiera".
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