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En realidad, detrás de esto existe la intención de lograr una mayor integración regional de la siderurgia, una especie de ALCA del acero. Las empresas nucleadas en el Instituto Latinoamericano del Fierro y del Acero (ILAFA) y el American Iron and Steel Institute (AISI) elaboraron las siguientes propuestas:
• Que los productos que no se fabriquen en un país de la región deberán desgravarse en forma inmediata en ese país. Los productos que se fabrican y sus equivalentes respectivos se ajustarán a los diferentes plazos y porcentajes de desgravación acordados en el ALCA, buscando que la eliminación de los aranceles sea lo más rápida posible. «Esto es importante debido a que algunos países de la región están en proceso de llegar a cero arancel debido a sus compromisos multilaterales o bilaterales originados en la ronda Uruguay o sus acuerdos bilaterales respectivos», señala el documento.
• Respecto de barreras no arancelarias, se propone la eliminación de todas las barreras identificadas y no introducir nuevas barreras no arancelarias.
• Se apoya la definición de reglas de origen específicas para el acero. Se propone que el beneficio de las preferencias arancelarias se otorgue a los productos siderúrgicos producidos totalmente en la región, o bien que sufren una transformación que confiere origen a los productos importados.
• El ALCA deberá establecer un marco normativo que asegure que los procedimientos de compras de gobierno en cada país sean transparentes y sujetos al debido procedimiento legal.
• Se apoyan las negociaciones multilaterales con el propósito de prohibir todos los subsidios existentes en el sector siderúrgico, con excepción de un número limitado y claramente definido. «Estamos trabajando en un código de subsidios», señaló
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