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2 de mayo 2008 - 00:00

Sidor: Techint amenaza con ir a tribunal internacional

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A pesar del rimbombante anuncio de Hugo Chávez respecto de la firma de un decreto nacionalizando la siderúrgica Sidor, el gobierno venezolano y el Grupo Techint seguirán negociando la semana que viene los términos de la salida de ese holding argentino de la empresa que se re-estatizará.

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En tanto, la empresa dice en un comunicado que, si bien se encuentra «dispuesta a continuar las negociaciones con el gobierno venezolano», se «reserva sus derechos bajo contratos, tratados de inversión y legislación internacional». El párrafo prenuncia sin duda que el grupo apelará ante el CIADI cualquier decisión chavista que considere arbitraria.

El miércoles, la Asamblea Nacional de Venezuela declaró a Sidor de «utilidad pública e interés social», tras lo cual Chávez firmó el decreto-ley de nacionalización. La norma fue enviada al Tribunal Supremo de Justicia como parte del proceso que prevé en estos casos la Constitución bolivariana. Sin embargo, ésta no habla del monto a pagar por la expropiación, el punto principal de las negociaciones que continuarán en Caracas entre los ministros chavistas Rodolfo Sanz (Industrias Básicas) y Rafael Ramírez (Energía y Petróleo) y Daniel Novegil, CEO de Ternium, la empresa-holding que engloba el negocio de aceros planos del grupo que encabeza Paolo Rocca.

Sin embargo, con ser el tema central de las discusiones, el monto no es ni de lejos el único: también están sobre la mesa tópicos como la continuidad o no de Techint como socio minoritario de Sidor y la posibilidad de que la «Sidor Socialista» (como promete Chávez que será la empresa a partir del cambio de dueño) siga fungiendo como proveedora de las plantas de Ternium en México. En la actualidad, parte de las chapas elaboradas en Venezuela son embarcadas hacia las fábricas de Hylsamex y de IMSA, las dos subsidiarias que tiene Ternium en tierras aztecas, donde se les agrega valor y se las transforma en productos terminados.

En relación con la posible permanencia de Techint en la «nueva» Sidor, es algo a lo que Chávez aspiraría como para asegurarse de que Ternium no acudirá a los tribunales internacionales en caso de que -como todo hace prever- el monto que le ofrece el Estado venezolano en compensación por la expropiación no satisfaga sus pretensiones. Tampoco parecen apuntalar esa idea las palabras del jefe del régimen bolivariano, proferidas ayer en un discurso por el Día del Trabajo: «Con los trabajadores vamos a transformar a Sidor en una empresa socialista, del Estado, de los trabajadores para impulsar la revolución bolivariana.

Ahora, recuperada por el gobierno revolucionario, estoy seguro de que los trabajadores se unirán a nosotros, al pueblo, para que Sidor se ponga al frente para construir el socialismo». No parece factible -aun conociendo su pragmatismo- que Rocca acepte sumarse a la construcción del socialismo en Venezuela.

  • Confiscación

    En un comunicado distribuido el miércoles desde Luxemburgo -donde tiene su sede legal-, Ternium afirma que «la sociedad se encuentra dispuesta a continuar negociando con el gobierno venezolano en relación con los términos y condiciones adecuados y equitativos en que toda o una parte significativa de su participación en Sidor sería transferida a dicho gobierno».

    La semana pasada, Chávez había dicho que no pensaba pagarmás de u$s 800 millones por Sidor, lo que en la práctica equivalía a una confiscación lisa y llana: de ese monto a Ternium le corresponderían u$s 480 millones (porque tiene 60% del capital), pero a esa cifra -según los chavistas- había que restarle u$s 200 millones de una supuesta deuda por provisión de gas con la estatal PDVSA, « pasivos laborales y ambientales» y otros cargos a especificar.

    En Techint se niegan de plano a hacer una «cuenta de almacenero», pero recuerdan que en 1997 pagaron u$s 1.200 millones por su parte en Sidor, y que desde entonces debieron invertir otros u$s 1.000 millones para capitalizar y poner en valor una empresa que durante toda su vida en manos del Estado había resultado deficitaria. De ahí que la cifra de u$s 480 millones resulte inaceptable para las huestes de Rocca.

    Sidor, cabe recordarlo una vez más, factura u$s 2.400 millones anuales y produce 4.500 millones de toneladas anuales de acero. Dos cifras sin duda difíciles de reemplazar en los balances del grupo. «Ampliaremos capacidad en nuestras plantas actuales o construiremos nuevas», dicen desde el edificio Techint cuando se les pregunta cómo cubrirán esa falta.
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