13 de febrero 2002 - 00:00

Siete puntos severos plantearon a Remes en los Estados Unidos

El viaje del ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, a Estados Unidos no es simplemente preparatorio de una discusión con el Fondo Monetario que se prolongaría entre 45 y 60 días, como hizo difundir el gobierno. Ya les plantearon al ministro y a sus poco fuertes acompañantes -Eduardo Amadeo, para mantener informado permanentemente al presidente Eduardo Duhalde, y el secretario de Finanzas, Lisandro Barry- los 7 puntos clave.

1) RETENCION A TODOS LOS EXPORTADORES DE 5%.

Lo alientan las petroleras mundiales en apoyo de las argentinas. Si se generaliza una retención de 5% a todas las exportaciones, no se les aplicaría 20% a esas petroleras locales como está proyectado. Esto se apoya en algo que se habla mucho: la devaluación benefició bastante al agro, no sólo por el tipo de cambio, sino porque le licuan las deudas al pesificar 1 a 1. Aunque inicialmente lo rechazó Duhalde, habría retenciones.

2) SACAR IMPUESTO A LAS GANANCIAS POR UN AÑO PARA INVERSIONES DE CAPITAL.

En esto, el gobierno debería tener cuidado y ver en qué inversiones. Si es para venir con capital duro de afuera y comprar empresas argentinas a mitad de precio por la crisis y devaluación, que dejó al peso débil, es para pelear. Es la gran tentación en este momento para capitales internacionales especulativos. No hay que olvidar que afuera no hay rentabilidad después de la quiebra de Enron, y los grandes fondos están buscando dónde invertir fuera de Estados Unidos y de Europa.

3) VETO TOTAL A LA PERVERSA «LEY CLARIN» O DE REFORMA A LEY DE QUIEBRAS.


Todos los técnicos del gobierno se lo han aconsejado al presidente Duhalde, quien aún no firma el decreto. «Mi corazón se inclina por el veto, pero depende del Presidente», le dijo anoche telefónicamente desde Washington el propio ministro Remes Lenicov a Ambito Financiero. Trascendió que el Presidente quiere reservarla para otro canje por la ayuda imprescindible que necesita del Fondo Monetario. Se arriesgaría, aunque vence mañana el plazo o queda firme. Se dice que Duhalde sostiene que así como operó con el Congreso para sancionarla, aunque rigiera, también podría operar a los legisladores para derogarla después y, mientras tanto, discute con el Fondo Monetario. Es una jugada peligrosa. Esta ley anularía la posibilidad de ayuda externa automáticamente porque al Fondo no le gusta ni puede aceptar este tipo de extorsiones que podrían generalizarse a Parlamentos de otros países. Además, si entra en vigencia, aunque sea temporariamente, afectaría la óptima baja actual del dólar.

4) HACER SERIO EL PROYECTO DE PRESUPUESTO CON LA INCORPORACION DE UN GASTO ESTATAL EN EL AÑO DE $ 28.000 MILLONES DE DOLARES MAS.

Es el punto más grave de los siete y hoy lo tratará R. Lenicov en Washington. El Fondo dice que es un engaño haber incluido un déficit de sólo 3.000 millones de pesos sin considerar que, al hacer abonar a los deudores de bancos sus créditos con el dólar uno a uno y pagarles a los ahorristas $ 1,40 por sus depósitos en dólares, habrá un bono estatal a la banca de 18.000 millones y que el «goteo» demandará no menos de 10.000 millones de pesos más. («Goteo» se llama al dinero que pese al «corralito II» -el de Duhalde, distinto del «corralito I», de Domingo Cavallo- va saliendo legalmente mes a mes. Por caso, llegó a $ 2.000 millones en enero porque estaba incluido el aguinaldo. Es dinero que no vuelve a los bancos.) Respaldar en el presupuesto el bono de compensación robustecerá un poco a los alicaídos bancos porque el Fondo considera -es obvio- que, más allá de la locura del populismo e izquierdismo argentino, no funciona ningún país hoy sin un sistema bancario, salvo que se quiera volver a la era del trueque o a la de la nacionalización de los depósitos, donde se les hará un enorme favor a los bancos porque les sacará todos los quebrantos de encima que pasarán a engrosar la deuda del Estado. Algo impensable.

Pero este punto condicionante de la ayuda lo pondrá automáticamente a Eduardo Duhalde ante la alternativa de hacer un ajuste en serio (tipo Ricardo López Murphy el año pasado). No habría otra manera de contemplar un gasto del Estado de 28.000 millones de pesos. ¿Podría el duhaldismo ejecutar un presupuesto tan austero que va contra sus ideas populistas de siempre? Si lo hace automáticamente, perdería el apoyo de la izquierda frepasista y también del alfonsinismo y los restantes jefes radicales estatistas. Por eso se menciona crisis total si no recibe ayuda y quizá llamado a elecciones. Este aumento del gasto de $ 28 mil millones no significa que el gobierno tenga que hacer ya un ajuste de esa magnitud, sino que es un sinceramiento que se hace a través de un bono. El tema es que hay que capitalizar a los bancos para resucitar el sistema financiero, y este bono dentro de un plan serio puede servir a ese fin. Obviamente, el bono funciona mejor dentro de una dolarización de la economía.

5) VERDADERA REFORMA CONSTITUCIONAL AMPLIADA.

En Estados Unidos están de acuerdo en la reforma política que encara el gobierno, sobre todo, para disminuir de 2.000 a 800 millones por año el costo de la política, aunque se dude de que nuestros políticos vayan a votar leyes contra sí mismos, más cuando la reducción la quiere encarar el populismo. Pero, aunque Estados Unidos y el Fondo se «crean» esto, dicen que no es suficiente si no hay también reforma constitucional para los aspectos administrativos. Esto es amplísimo, desde no querer banca oficial utilizada por los políticos para demagogias hasta prohibición de quien al ser gobierno provincial pueda pagar en negro el complemento de haberes reducidos a los legisladores de cada oficialismo en el exterior. O sea, hablan de «reforma constitucional política, pero también administrativa».

6) ACUERDO CON LAS PROVINCIAS.

Descartan en Estados Unidos la idea de llevar la recaudación impositiva a cada provincia y que sean responsables de sus déficit. De esta manera, serían culpables de su eventual default sin arrastrar al país como sucede cuando traspasan su déficit al gobierno nacional. Creen que no hay estructura provincial suficiente para recaudar impuestos. Saben, también, que no hay tiempo para una nueva ley de coparticipación de larga discusión. Pero quieren un acuerdo serio, estricto y controlable del gasto provincial. Es exigencia clave ésta.

7) DEBE HABER DIALOGO CON ACREEDORES EXTERNOS.

El duhaldismo-alfonsinismo hasta ahora lo ignoró, pero es impensable un apoyo del Fondo sin, cuando menos, poner pautas para este diálogo, aunque se sepa que por ahora la Argentina no puede pagar y deberá ser refinanciada. Quizá con alguna quita futura, pero si se ve un esfuerzo serio y abnegado en nuestro país.

Esto sería un «plan sustentable» más la liberación del tipo de cambio. Es una postura internacional durísima para un gobierno de base inicial populista.

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