El Grupo Marsans, accionista principal de Aerolíneas Argentinas, está considerando devolverle la empresa a la estatal española SEPI ( Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), la misma entidad oficial que le «vendiera» la aérea por un dólar en octubre de 2001.
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La información trae dos elementos contradictorios entre sí: por un lado, habrá que ver si la SEPI está dispuesta a seguir poniendo plata en Aerolíneas, tras haber aportado u$s 800 millones en seis años para sanear sus pasivos; en sentido inverso, habrá que ver si el estado español acepta perder sin lucha y sin ninguna compensación una empresa que le ha costado fortunas. Hoy Aerolíneas, por imperio de la acción de los sindicalistas rebeldes, está sufriendo pérdidas estimadas en u$s 1 millón diario.
La operación habría sido solicitada por el grupo empresario español ante la obvia inacción del gobierno argentino frente a los constantes conflictos generados por APLA, el sindicato que agrupa a los pilotos. La decisión habría sido adelantada de manera informal por el presidente de la compañía Enrique Meliá al ministro de Trabajo Carlos Tomada y a algunos otros funcionarios. El titular de la cartera laboral habría respondido que estarían considerando intervenir APLA en caso de que los conflictos se multipliquen.
El pedido de Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual -que además de ser dueños del Grupo Marsans son presidente y vice respectivamente de la poderosa CEOE, la central empresarial española- fue presentado ante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que justamente por el lugar que ocupan estos empresarios dentro del «establishment» español no descartaría aceptarlo. «Ya está casi acordado», dijo a este diario una alta fuente familiarizada con la situación.
Cabe recordar que la SEPI aportó unos u$s 800 millones a Aerolíneas Argentinas en los pasados seis años y medio, un monto equivalente a los pasivos con que Marsans recibió la empresa aérea.
En realidad los empresarios especulan con el hecho de que si el gobierno argentino tiene alguna intención de «nacionalizar» la empresa, no les resultará tan sencillo arrancársela de las manos al Estado español. Se verá: todos los interlocutores oficiales con los que se entrevistaron Díaz Ferrán y Pascual les garantizaron que Aerolíneas no se reestatizará; sin embargo, nadie fue así de enfático respecto de una posible «renacionalización» de la aérea, siguiendo un modelo como el de Aguas Argentinas, Transener o YPF.
El «enemigo principal» sería el secretario de Transporte Ricardo Jaime, a quien responsabilizan por el aire que tienen los pilotos que capitanea Jorge Pérez Tamayo. En voz no tan baja le preguntan a Alberto Fernández, a Tomada y a la propia Cristina de Kirchner por qué no se pone coto a las acciones de APLA que están minando la viabilidad de Aerolíneas, y aseguran que el secretario es su principal fogonero.
Enojo
«Jaime no sufre los problemas del resto de los pasajeros de Aerolíneas porque todos los fines de semana viaja a Córdoba en un avión privado, cortesía de un grupo empresario al que a él le gustaría ver como 'socio nacional' de Aerolíneas», dijo a este diario un sindicalista de un gremio hoy sin conflictos a la vista con la empresa, pero opuesto a APLA.
En este sentido, causó mucho enojo en Marsans la « solución» que propició Jaime el jueves último, y que fuera adelantada por este diario: pasar a Aerolíneas los aviones MD que hoy vuelan para Austral. Los comandantes de UALA -el gremio de los pilotos de Austral- denunciaron que APLA vuela bajo las alas de Jaime, y amenazó con medidas de fuerza que podrían tomar mañana, durante una asamblea, y que afectarían a los viajeros de esa aérea, controlada también por Marsans.
De hecho, UALA acusó con nombre y apellido a Jaime en una carta remitida el viernes a la presidente: « Existe una relación muy estrechaentre la Secretaría de Transporte y APLA, que sólo persiguen fines personales y cuyo único objetivo es adueñarse del control de ARSA y de Austral».
En realidad, lo que se acordó en Transporte fue que una treintena de aviadores de Aerolíneas viajen a Miami a hacer cursos para volar MD; lo llamativo del régimen de los pilotos es que una vez que queden habilitados para tripular esa clase de aeronaves, tienen sólo tres meses antes de que se les venza la licencia para pilotear otros aviones. Esto implica que dentro de unos meses, cuando regresen esas tripulaciones de su capacitación, habrá treinta pilotos sin aviones que volar porque Aerolíneas no tiene MD en su flota.
No hace falta demasiada imaginación para entender que APLA reclamará por su situación y exigirá que les programen vuelos, lo que obligaría a Marsans a destinar sus MD a Aerolíneas. ¿Qué harán los pilotos de UALA: recrear los piquetes «gremio vs. gremio» como viene sucediendo con el casino de Cristóbal López?
En la empresa ya están diciendo que el «remedio Jaime fue peor que la enfermedad», por lo que los puentes con este funcionario cordobés -que pasa buena parte de sus horas hábiles en las oficinas que abrió Néstor Kirchner en Puerto Madero- parecen irremediablemente cortados.
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