11 de abril 2002 - 00:00

Singh es optimista: hizo ver que el acuerdo con FMI está más cerca

Por primera vez desde que se hizo cargo de la crisis argentina, Anoop Singh mantuvo contacto ayer con la prensa. Reconoció el enviado del FMI que ya no hay margen para errores, en referencia a los paquetes de ayuda otorgados cuando eran ministros José Luis Machinea y Domingo Cavallo. «No podemos fallar nuevamente», confesó. Por eso la gran cantidad de contactos y recaudos. Evitó hablar de montos o fechas de un eventual acuerdo, pero precisó los cuatro puntos clave de la negociación. Son la reducción del déficit, el control de la emisión, restablecer la confianza en los bancos y, por último, la credibilidad en inversores extranjeros. Fue muy contundente al hablar de la cuestionada Ley de Quiebras o «ley Clarín»: «Una de las necesidades críticas es que la Argentina tenga un régimen internacionalmente reconocido de quiebras». Delineó Singh cuáles serán los siguientes pasos. Regresará en los próximos días a Washington, donde estimará el monto de la ayuda mientras que, al mismo tiempo, el gobierno debe avanzar en la reforma a la Ley de Quiebras y a la de «subversión económica». El técnico del Fondo además aclaró que no es condición del acuerdo que se libere rápidamente el «corralito». Anticipó también que enviarán dos expertos en temas tributarios para asesorar al gobierno por el aumento en la evasión impositiva. «En los últimos meses hubo una caída mucho mayor de la recaudación que de la actividad económica. Está claro que hay quienes pueden pagar impuestos que no lo están haciendo», concluyó.

Anoop Singh
Anoop Singh
El representante del Fondo Monetario, Anoop Singh, destacó ayer que «el FMI está firmemente decidido a ayudar a la Argentina para que salga de la crisis». Fue en su primer contacto con la prensa desde que fue nombrado director de operaciones especiales del Fondo y se hizo cargo de las negociaciones con la Argentina.

Singh leyó un documento (ver texto completo en www.ambitoweb.com) titulado «Observaciones preliminares sobre la función del FMI en la Argentina», en el que dejó en claro los puntos clave para llegar a un acuerdo. «Una de las necesidades críticas es que la Argentina tenga un régimen internacionalmente reconocido en materia de quiebras», indicando la necesidad de una rápida reforma al sistema legal actual conocido como «ley Clarín».

Singh permanecerá en el país tres días más y aclaró que «evaluaremos las posibilidades de financiamiento internacional que podrían existir para el programa. Mientras tanto, el gobierno tendrá que ultimar los detalles del programa en todos los aspectos».

A continuación, las principales afirmaciones a la prensa de Singh ayer en el 5º piso del Ministerio de Economía:

• Confiamos en avanzar mucho más durante esta ronda de conversaciones.
Después de esta visita, regresaremos a Washington y evaluaremos las posibilidades de financiamiento internacional que podrían existir para el programa. Mientras tanto, el gobierno tendrá que ultimar los detalles del programa en todos los aspectos mencionados. Si hay un avance satisfactorio, regresaremos para tratar de concluir la formulación de un programa que pueda recibir el respaldo de la comunidad internacional.

El FMI está firmemente decidido a ayudar a la Argentina
para que encuentre la forma de salir de esta crisis y recuperar un crecimiento sostenido.

• Nuestro papel es apoyar todo lo que podamos con asesoramiento y con asistencia técnica y, una vez que se arme un programa sólido, con ayuda financiera. Cabe agregar que el acuerdo con el FMI es fundamental para destrabar el más amplio respaldo internacional que se necesitará para el programa.

• Muchas personas con las que nos hemos reunido nos dejaron con la impresión de que la gravedad de la crisis actual refleja una profunda pérdida de confianza del pueblo argentino en sus propias instituciones. Por lo tanto, se requerirá un programa suficientemente fuerte e integral como para recuperar dicha confianza.

• Consideramos que son cuatro las bases fundamentales de un programa económico integral que permita comenzar a restaurar la confianza. Tal vez lo más importante sea la política fiscal. La raíz de la crisis actual está en las fallas de la política fiscal.
La estructura de las finanzas públicas de la Argentina -y me refiero a los gobiernos provinciales así como al gobierno federal- ha incrementado el gasto a un nivel que ya no es posible financiar de manera ordenada. Tampoco es viable la opción de recurrir al financiamiento desordenado, como la emisión de bonos provinciales o el incumplimiento de los pagos de la deuda. Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para evitar que la situación actual derive en un aumento de la inflación. El actual gobierno comparte esta opinión y está trabajando con denuedo para finalizar los detalles de un programa fiscal que evite caer en esa situación.

También significa que
las provincias abandonen efectivamente la práctica de emitir bonos que circulan como sustitutos del dinero, práctica que ha complicado la gestión económica, ha agravado el riesgo de inflación y ha socavado la confianza en la totalidad de la estructura financiera pública.

• La segunda base es una política monetaria sólida orientada a evitar que aumente la inflación.
El Banco Central debe limitar estrictamente el crecimiento de su propio crédito y establecer tasas de interés de referencia que permitan a los depositantes recibir tasas positivas en términos reales, es decir que proporcionen un rendimiento positivo una vez descontada la inflación del período. El Banco Central está avanzado en este tarea, pero sólo podrá tener éxito si el déficit público se restringe según lo dicho antes.

• En otras palabras,
ahora que el peso está flotando, es la política monetaria la que debe proporcionar el ancla. Un ancla de carácter más permanente sería la adopción de un régimen cabal de objetivos explícitos de inflación -como el adoptado por Brasil tras las dificultades por las que pasó en 1999-, y como el Banco Central está trabajando en estos momentos para crear las condiciones que permitan establecer lo antes posible un régimen de esa naturaleza.

• La tercera base debe ser una estrategia para restablecer la confianza en el sistema bancario. En todas partes oímos resentimiento contra el «corralito». Con un marco sólido de medidas macroeconómicas basadas en los elementos que acabamos de resumir, debería volver la confianza, creándose las condiciones que permitan levantar de manera paulatina y ordenada las restricciones a los depósitos.

• Otro problema conexo es
la recapitalización del sistema bancario, que ha sufrido grandes pérdidas como consecuencia de las tenencias de instrumentos de deuda pública y de la pesificación asimétrica de los activos y pasivos en moneda extranjera. El siguiente paso consiste en crear incentivos adecuados para captar nuevos recursos de accionistas privados, tanto nacionales como extranjeros.

• Otra de las bases principales del programa es crear incentivos que restablezcan la confianza de los inversionistas extranjeros, estimulen la reestructuración de las empresas y resuelvan las dificultades de las privatizadas de servicios públicos. Hemos escuchado las opiniones de los inversionistas internacionales y también hemos examinado de cerca las experiencias de otros países que han tratado con acreedores externos y colaborado para encontrar una solución a la crisis económica.
• Una de las necesidades críticas
es que la Argentina tenga un régimen internacionalmente reconocido en materia de quiebras. La ley vigente no lo establece, y no se podría esperar que la comunidad internacional respalde a la Argentina sin la pronta adopción de un marco que equilibre debidamente lo intereses de los acreedores y los deudores. El gobierno es plenamente consciente de esta necesidad y está trabajando con el Congreso en la reforma de la ley vigente.

• Al mismo tiempo, será crucial asegurarles a los inversionistas privados -nacionales y extranjeros- que recibirán un tratamiento equitativo en el proceso de liquidación de los créditos respecto de los cuales la Argentina se encuentra ahora en incumplimiento.

• Asimismo, sería necesario emprender reformas de otras disposiciones jurídicas que inhiben la participación de la comunidad internacional, como la ley de «subversión económica».

Dejá tu comentario

Te puede interesar