Volvió a desplomarse la soja en el mercado internacional. Cayó 4,2%, a u$s 319,31 la tonelada ante especulaciones de que Estados Unidos tendrá una buena cosecha como consecuencia de un clima más benigno y buenas lluvias. Una situación que se temía aquí cuando la suba parecía imparable y el país se volcó de lleno a un esquema de soja-dependencia. La baja complica ahora a la Argentina no sólo por los productores, que financiaron, por caso, compra de maquinarias contra el precio más alto, sino obviamente por la recaudación impositiva del gobierno vía retenciones. Ahora, la caída de la soja acumulada es de 16% en tan sólo 12 días. Los productores comienzan a retener sus cosechas a espera de una recuperación que no llega. Un problema no menor es que, si caen más los precios, el campo empezará con fuerza a presionar al gobierno para que reduzcan las retenciones. No lo podrán hacer, por la dependencia fiscal y por haber desaprovechado los momentos de mayores ingresos.
«Dead cat bounce», repetían los operadores en el mercado de Chicago, cuando la soja repuntó levemente el miércoles. Ello se confirmó ya que ayer se volvió a desplomar 4,2% y marcó u$s 319,3. El «rebote del gato muerto» es la expresión que encuentran los traders cuando un mercado en baja repunta levemente pero previendo que ello es circunstancial y que volverá a caer.
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Ayer, en el mercado internacional de soja ya hubo pocas razones (aunque fueron suficientes para una plaza muy sensibilizada) para caer: las buenas lluvias en el medioeste estadounidense prenuncian una buena cosecha sojera en Estados Unidos. Para el Departamento Agrícola de Estados Unidos (USDA) 54% de la superficie prevista ya fue sembrada, con una mejor performance que el año anterior.
Esto permitiría una cosecha más temprana y acelerada, y la posibilidad de anticiparse al spread de precios (el diferencial entre posiciones de la vieja y la nueva cosecha) entre setiembre y octubre. El resto de los factores se mantuvo sin cambios: China desaceleró su demanda mientras se estima que la inflación será de 4,2% entre abril y junio, hecho que determinó la estabilidad de la tasa de interés.
El nerviosismo financiero en China provocó una menor actividad en la industria, y los procesadores anunciaron una disminución de entre 40% y 50% en las importaciones de poroto de soja. Los procesadores también buscaron más poder de negociación en la fijación de los precios de los envíos, que en la actualidad se determinan sobre la base de los precios a futuro del mercado de granos de Chicago. Los operadores dicen que muchos molinos chinos han tenido problemas de liquidez tras las medidas monetarias restrictivas de Pekín.
«Es un juego injusto. El mercado de Chicago no representa al mundo», decían los procesadores de China. Pero lo cierto es que Chicago manda en la tendencia de precios y en la Argentina, el mercado acompañó dichos lineamientos. La soja local cayó 3,2% en el país y se ubicó en u$s 204 por tonelada y ya acumula pérdidas de 16% en 13 días.
Ahora las estimaciones que debe hacer el gobierno argentino para el Presupuesto 2005 serán más cautelosas, básicamente en los ingresos provenientes de las retenciones a las exportaciones. Si bien la suba del petróleo ayuda en ese sentido, la soja es el mayor generador de fondos para el Tesoro y por ello la alarma que hoy está encendida en la Secretaría de Hacienda. La preocupación es doble si siguen en baja los precios internacionales de granos: con menores ingresos disponibles, las entidades del campo saldrán a presionar más por la reducción de las retenciones. Complicado.
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