Afirmó que la evolución de las monedas hay que contemplarla «en un período amplio, pues analizarla día a día puede dar lugar a juicios equivocados».
A su juicio, esas correcciones también son necesarias en otras partes del mundo. En este sentido, se refirió a la necesidad de dotar de un «mayor dinamismo» a las economías europea y japonesa.
Asimismo, consideró conveniente la existencia de sistemas cambiarios «más acordes con sus economías y que sean capaces de absorber los choques externos, en el caso de las economías asiáticas».
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