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La tendencia de las calificaciones es negativa, reflejando la tendencia de la calificación de la República Oriental del Uruguay (moneda local y extranjera 'B-'/Negativa/'C'). Al 30 de Septiembre de 2002, la deuda financiera de ANCAP asciende a aproximadamente US$105 millones (incluyendo un préstamo sindicado), lo que representa menos del 30% de la capitalización total.
La baja de las calificaciones y la tendencia negativa de las calificaciones soberanas reflejan el mayor riesgo de que el ajuste fiscal previsto por el gobierno resulte ser inadecuado y que la confianza de los inversores se vea afectada aún más por el lento avance del gobierno en la solución definitiva de los problemas de cuatro bancos del sector privado que se encuentran suspendidos (Banco Comercial, Caja Obrera, Banco Montevideo, and Banco de Crédito) y en lograr una conducción apropiada del Banco Hipotecario del Uruguay (BHU). A la espera de una resolución en la situación de dichos bancos, el FMI ha retrasado el desembolso establecido en el Acuerdo Stand-by con el FMI por US$2,8 mil millones poniendo de relieve la dificultad de compatibilizar las diferencias entre la situación local y externa del gobierno.
“a calidad crediticia de ANCAP está estrechamente ligada a la del gobierno de Uruguay, propietario del 100% de la empresa, por lo tanto, la crisis del sistema financiero Uruguayo, y las limitadas perspectivas de crecimiento también afectarán a ANCAP”comentó Pablo Lutereau, analista de Standard & Poor's. “a calificación de ANCAP está además limitada por los riesgos inherentes a operar fundamentalmente una única refinería, como así también por la limitada producción de crudo (upstream) de la compañía” agregó.
Actualmente, ANCAP está en proceso de modernización de la refinería La Teja. El proyecto, que contaba con un grado de avance del 75% al 30 de Junio de 2002, tendrá un costo total de US$ 120 millones y será financiado a través de un préstamo sindicado por US$ 115 millones (de los cuales ya se han desembolsado US$ 50 millones). Las condiciones del préstamo establecían que si ANCAP o Uruguay perdían su calificación de grado de inversión, los acreedores podían demandar el pago del crédito. Luego que esta cláusula se quebrara en Febrero a raíz de la baja de calificación tanto de Uruguay como de ANCAP, la compañía se encuentra negociando con los tenedores del préstamo para obtener una dispensa para este incumplimiento. La calificación actual de ANCAP incorpora la expectativa de Standard & Poor's de que el Gobierno continuará apoyando a la compañía en esta negociación y que se obtendrá una solución en el corto plazo que permita a la compañía continuar utilizando la línea de crédito otorgada. Sin embargo, Standard & Poor's no espera que ANCAP pueda seguir financiándose mediante nuevos desembolsos del mencionado préstamo, provocando que la compañía deba buscar alternativas de financiamiento adicionales en un contexto de restricciones a la disponibilidad de crédito. Adicionalmente, crecientes niveles de deuda de corto plazo agregan un mayor riesgo de refinanciación.
Si bien Standard & Poor's espera que, en el mediano plazo, ANCAP mantenga su posición de mercado dominante e índices financieros adecuados para la calificación, un creciente desequilibrio fiscal y una economía en contracción podrían tener un impacto negativo en el desempeño financiero futuro y capacidad de inversión de la compañía.
Para mayor detalle acerca de la acción de calificación sobre la República Oriental del Uruguay, ver “tandard & Poor's bajó las Calificaciones de Uruguay a 'B-/C'; la Perspectiva es Negativa”publicado el 20 de Noviembre de 2002, en
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