10 de abril 2002 - 00:00

Supermercados: cada cadena quiere su "canasta básica"

Los supermercadistas volverán hoy a visitar al secretario de Comercio, Pablo Challú, con una posición bastante difícil de modificar, y que consta básicamente de dos puntos:

Es imposible conformar una canasta básica de productos;


Es imposible informar de manera diaria los cambios de precios en las góndolas.

La reunión programada para hoy en el despacho del funcionario será la continuación de la que mantuvieron el viernes pasado, en la que se discutieron las dificultades que están enfrentando las cadenas de comercialización para lograr que sus proveedores retrotraigan los precios, atento a que el dólar cayó a $ 2,75 después de haber tocado los $ 4, baja que no se tradujo en las listas de precios.

La delegación volverá a ser encabezada por Federico Braun, vicepresidente de la Cámara Argentina de Super-mercados (CAS), «in absentia» de su titular, Ovidio Bolo -con algún problemita de salud-; lo acompañarán entre otros Alfredo Coto, Eduardo Orteu (Disco), Ignacio Pérez Lizaur (Wal-Mart) y Fabio Fabbri (Carrefour/Norte/Tía).

¿Por qué no es posible ofrecer una canasta de productos básicos a precios bajos? Dicen en la CAS que la razón es sencilla: «Es imposible que todas las cadenas, en todas nuestras sucursales, podamos vender exactamente los mismos productos al mismo precio. ¿Cómo hace para poner un kilo de asado a igual valor en centenares o miles de bocas de venta en todo el país?», decía ayer a este diario una fuente de la cámara.

Como alternativa, los super-mercadistas ofrecerán la posibilidad de que cada cadena elabore su propia canasta, cuya composición -en productos, cantidades, etc.- variaría de manera semanal. Cabe apuntar que ya hay al menos dos cadenas que promocionan sus propias «canastas básicas», modelo que debería imitar el resto de los grandes comercializadores en caso de que Challú acepte la idea que le presentarán hoy.

• Existencias

El otro gran temor que plan-teará el sector minorista encabezado por Braun es la posibilidad de que las existencias de los «productos básicos» sean limitadas, lo que -al terminarse en las góndolas y en los depósitos-podría provocar la ira de los consumidores que fueron a buscarlas, unos consumidores ya bastante alterados por el comportamiento de los precios. «Y aunque digamos claramente que la oferta es 'hasta agotar el stock', igual la gente va a indignarse si no le damos lo que viene a buscar», afirma la fuente. «Encima dependemos de que el proveedor nos entregue cada día los productos de la canasta: el día que no lo hagan, la cara ante los clientes tendremos que ponerla nosotros.»

Por eso, aducirán, la flexibilidad de que cada cadena pueda modificar su oferta -dentro de parámetros a acordar entre ellas y con el gobierno-debería evitar éstos y otros inconvenientes que crearía la uniformidad pedida desde Comercio. Los supermercadistas ya están conversando con los empresarios de la alimentación nucleados en COPAL (que preside Alberto Alvarez Gaiani) para definir juntos productos -y sus valores-que integrarán las diferentes canastas básicas.

El otro gran tema que pedirán se revise es el de la «obligatoriedad» de informar una vez por semana las listas de precios,
obligación que se convierte en diaria (con 24 horas de anticipación) cuando se modifican los valores en góndola. De todos modos, se trata por ahora de una carga que no ha pasado del terreno teórico: con el de hoy ya van tres miércoles en los que los comerciantes no cumplen -por una tregua tácita-con la norma de la secretaría.

• Competencia

«Si el argumento es que la divulgación de los listados mejora la competencia, le diremos que no hace falta: el mercado argentino es uno de los más competitivos del mundo», dice otro empresario del sector. «Pero si la intención es que el secretario esté mejor informado -tal como lo declaró hace unas semanas en su diario-entonces trataremos de cooperar con él; pero de ninguna manera, nos parece, podremos cumplir con todo lo que pide la resolución de Comercio, que habla hasta de informar márgenes de comercialización.»

Finalmente, los empresarios volverán a quejarse amargamente por las dificultades que están teniendo para abastecerse de algunos productos, ranking que encabezan las harinas («la situación es crítica, gravísima», dice uno de los informantes) y los aceites.

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