"También llegaría a 10% la inflación en 2006"
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Javier González Fraga
Periodista: ¿Estamos sólo frente a un reacomodamiento de precios o en el prólogo de un proceso inflacionario como conoció el país años atrás?
Javier González Fraga: El ajuste posdevaluación no terminó por culpa del desempleo, la depresión y las pérdidas empresarias. Esto hizo que se aceptaran precios en 2003 y 2004 que no eran de equilibrio y algunos quedaran congelados como las tarifas. Creo que en 2005, superada la capacidad ociosa, la gente pretende recuperar márgenes de ganancia. El ajuste tenía que haber ocurrido en 2003, pero se va a dar en 2006, cuando ajusten las tarifas. Lo peor es reprimir el proceso porque implica gestar presiones inflacionarias y salariales.
P.: ¿Está de acuerdo con la estrategia oficial?
J.G.F.: Estoy en contra de la represión cambiaria o monetaria, o sea, bajar el tipo de cambio o subir la tasa de interés. Son soluciones equivocadas, pero tampoco estoy de acuerdo con controles de precios ni con reprimir los aumentos de precios.
P.: ¿Cuál es su receta?
J.G.F.: Pasa por tres cosas: equilibrio fiscal o, más bien, superávit para que la demanda se ajuste; estabilidad cambiaria vía aumento del stock de reservas; y apertura económica.
P.: Habla de ajuste de precios, pero ¿y los salarios?
J.G.F.: Hay que evitar aumentosgeneralizados, tratar de que la negociación sea por empresa o por sector. Hay que volver a esa gimnasia, porque hace 10 años que no hay discusiones ni aumentos salariales.Volver al modelo de paritarias de los '70. No es posible que por revisar los salarios de los enfermeros se pare un hospital. Existe un mal manejo, comprendo por qué; es que hace muchos años que la gente del sector de recursos humanos no discute salarios con tanto desempleo. El Estado sólo debe arbitrar. Ya pasó el momento de los aumentos salariales generalizados por decreto.
J.G.F.: No me preocupan ni el aumento de la inflación ni la disputa salarial. En 2006 la inflación se ubicará entre 8% y 10%. Recién en 2007 disminuirá la tasa de inflación. Hay que tolerar más inflación por dos años, pero no alentarla ni aplicar medidas dirigistas.
P.: ¿Cómo evalúa el accionar del Banco Central frente al rebote inflacionario?
J.G.F.: Es bueno poner un piso al dólar, pero no encasillarse en un programa monetario, hay que revisarlo. Sabiendo que los argentinos tienen u$s 140.000 millones en el exterior esperando que las cosas mejoren para traerlos, parece que se subestima el ingreso de capitales. Por eso no deben estar muy atados al programa. Redrado heredó un programa de difícil cumplimiento; lo más importante es lograr que la tasa de interés baje, porque si la tasa aumenta para cumplirlo no sirve, porque implica un mayor ingreso de capitales.
P.: ¿Por dónde pasa entonces la solución?
J.G.F.: Hay que tener cierta imprevisibilidad cambiaria y una tasa de interés baja. Certeza de mediano plazo de defender un tipo de cambio competitivo. Lo importante es tener una tasa más baja, así hay un menor ingreso de capitales.Porque los inversores comparan la tasa de interés contra la devaluación esperada.
P.: ¿Cómo bajar la tasa si el BCRA necesita absorber la expansión monetaria generada por las compras de dólares?
J.G.F.: Que se liberen del programa monetario. Yo hubiera dejado que los bancos administren la liquidez, con la menor tasa de Lebac posible. Es mejor ir cancelando Lebac y bajando la tasa, aunque no cumpla el programa, eso no es importante.
P.: ¿Qué temas le preocupan?
J.G.F.: La incertidumbre energética. No está claro el abastecimiento en medio de variables macro razonables. A la inflación de mediano plazo hay que combatirla con inversión, y donde falta inversión es en materias primas industriales como acero, aluminio, papel. Estos sectores no invierten todo lo que deberían porque tienen inseguridad energética. La demanda de inversión es de las pymes. También me preocupan la lentitud de la renegociación de los contratos de las privatizadas y la dificultad de aumentar las tarifas residenciales. Esto implica una situaciónde crisis porque el país se transformará en importador de petróleo en cuatro años y entonces la nafta no va a aumentar 30%, sino 300%.
P.: ¿Qué visión tiene de Brasily del comercio bilateral?
J.G.F.: La economía está fuerte, ha logrado separarla de la política. El escándalo no ha pegado en los bonos. Aunque haya un cambio de gobierno, nadie piensa en un cambio de modelo económico. Es un modelo basado en el crecimiento de las exportaciones donde el Banco Nacional de Desarrollo tiene un rol prioritario promocionando financiamiento con baja tasa. Los exportadores venden a pérdida para recuperar capacidad financiera vía la menor tasa que pagan a ese banco. Es peligroso para la Argentina si no se recupera el mercado interno brasileño. Lo veo creciendo a 3%; creo que tienen un mercado interno de nula rentabilidad y con las tasas tan altas. No explota porque no hay argentinos ni en el mercado ni el gobierno. Si no, saldrían a comprar dólares. Mientras la Argentina tenga una tasa de crecimiento de más del doble que la de Brasil, tendremos déficit comercial. Sólo si Brasil crece a 6% anual se logra compensar el desbalance, cuando se recree el mercado interno brasileño. Hay que entender que hay algo más, y eso es el BNDES, porque ni con una apreciación del real de 20% se revirtió el déficit.
Entrevista de Jorge G. Herrera




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