13 de septiembre 2005 - 00:00

También los españoles se van de Aguas Argentinas

Aguas de Barcelona, accionista de Aguas Argentinas como la francesa Suez, anunció su retiro del país. La noticia causó algún revuelo en el gobierno, porque en la empresa catalana tiene una participación importante La Caixa, el respaldo del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y era una de las empresas de la confianza de Néstor Kirchner. De todas formas, se cree que el Presidente hará una última gestión en Nueva York con Zapatero y el premier francés para solucionar el problema y lograr, al menos, una salida amistosa de los concesionarios para evitar un juicio millonario contra el Estado. Pero el ministro Julio De Vido dijo que se podía volver a negociar en los términos fijados por el gobierno. Poco auspicioso.

José L. Rodríguez Zapatero
José L. Rodríguez Zapatero
La empresa Aguas de Barcelona (Agbar) dijo ayer en España que decidió retirarse de Aguas Argentinas en sintonía con el anuncio del grupo francés Suez que propondrá en el directorio de la empresa local el próximo lunes salir de la concesión.

La noticia no sorprendió. Agbar es una empresa controlada en más de 47% por Hisusa, en la cual Suez tiene 51% de participación y La Caixa 49%. Sin embargo, fuentes de la Cancillería afirmaron que el presidente Néstor Kirchner tratará el tema de Aguas Argentinas con sus pares de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y de Francia, Jacques Chirac, o si éste no viaja a Nueva York, con el canciller Dominique Villepin.

• Especulación

Una conversación con Zapatero sobre esta cuestión involucra a Agbar, por lo cual ayer se especuló que la empresa habría formulado la declaración para evitarse nuevas presiones. Aunque la mayoría accionaria de Agbar es de Suez, el rol de La Caixa es importante, y esto parece estar en los cálculos del gobierno argentino, a la vez que tendría nuevos argumentos para una presión sutil: la entidad catalana está empujando la oferta de Gas Natural para adquirir Endesa que implicaría en la Argentina, la constitución de un bloque energético decisivo en tanto incluiría Repsol, Gas Natural, Edesur, Central Costanera, El Chocón y otro activos.

El retiro de Suez provocó ayer declaraciones de varios integrantes del gobierno nacional, pero los franceses no volvieron a hablar y tampoco lo hizo el ministro de Economía, Roberto Lavagna, considerado uno de los principales defensores de la necesidad de llegar a un acuerdo.

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, aseguró que el gobierno «no influirá» para torcer la determinación final que tome el grupo Suez. «Será una decisión de ellos», subrayó.

Por su parte, el ministro de Planificación,
Julio De Vido, afirmó que «los que plantearon la posibilidad de retirarse son ellos, pero si deciden negociar en los términos que nosotros planteamos estamos siempre dispuestos».

De Vido
también indicó que «el tema se resuelve con la empresa» al ser consultado sobre la posibilidad de que el presidente Kirchner analice el problema con sus pares de Francia y España. Según De Vido, «seguramente harán una consulta y nosotros les contestaremos cuáles son las diferencias».

El ministro aclaró que el retorno de Aguas Argentinas a la órbita del Estado «no es la única alternativa» que maneja el gobierno,
«ya que puede haber una cesión de contrato a otra empresa».

Por su parte, el canciller Rafael Bielsa dijo que el retiro del grupo Suez «no es alarmante», y agregó que «el problema central no es conseguir socio, sino conseguir el mejor de los socios posible». Sostuvo que «tal vez el Estado opere la empresa por un año hasta que se produzca una nueva licitación, y lo importante acá es que todo el patrimonio humano de Aguas Argentinas, que es muy importante, no se va».

Según
Bielsa, «la cuestión que complicó la negociación no fue la tarifa, sino quién se hacía cargo de la deuda de la empresa». Indicó que el Estado «no se puede hacer cargo de esa deuda ni elevar brutalmente las tarifas para que la empresa pueda cumplir con sus pagos».

Bielsa también dijo que «en ningún momento hubo negociacionesque los presidentes de los dos países no conocieran al máximo detalle».

Como respuesta, el ministro de Asuntos Exteriores de Francia,
Jean-Baptiste Mattei, sostuvo que su país «lamenta el desarrollo de este asunto en el que el grupo francés se había movilizado mucho y que había dado lugar a numerosos contactos entre las autoridades francesas y argentinas». No obstante, dijo que esta situación no incidirá en las relaciones francoargentinas «porque -subrayó- no se limitan sólo a estos asuntos económicos».

La situación planteada con Aguas Argentinas se metió también dentro de la campaña electoral.-«No
gobernar va a tener enormes costos para la Argentina», advirtió Elisa Carrió sobre el tema.

Por último, el secretario general del Sindicato de Obras Sanitarias, José Luis Lingieri, se manifestó a favor de un operador privado, con el Estado como regulador, para la concesión. «Si el grupo Suez se va del país, la empresa la debe manejar el sector privado juntamente con el Estado como regulador, y como inversor a través de la obra pública. Este es el camino y el rumbo que queremos», aseguró contrarrestando las versiones que lo indicaban impulsando la gestión sindical de la empresa.

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