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En principio, el efecto en la caja de la industria se empezará a advertir a partir de las facturas que vencen en enero. Luego habrá que ver cuál es la incidencia de los servicios de luz y gas en cada actividad, y finalmente si la demanda permite subir los precios de los productos.
Ayer, el secretario de Energía, Enrique Devoto, justificó los ajustes y sostuvo que «el gobierno, al disponer un ajuste parcial de las tarifas, busca un equilibrio que permita cubrir los costos razonables de las empresas, pero sin afectar el derecho del usuario a tener un mejor servicio al menor precio».
En tanto, las empresas privatizadas de gas y electricidad consideraron que las subas de tarifas son «señales positivas» pero «insuficientes».
Al inaugurar el Congreso Internacional de Distribución Eléctrica (CIDEL), el titular del evento y presidente de Edenor,
El empresario aclaró que «estos aumentos, que en el caso de nuestros clientes residenciales ronda 10%, están muy lejos del 36 por ciento que en promedio estamos pidiendo las distribuidoras, pero marcan un inicio del camino hacia la recomposición».
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