18 de agosto 2006 - 00:00

Tarjeta que nació "de barrio"

Amediados de la década del 60, un grupo de comerciantes del barrio de Liniers «inventó» un medio de pago muy argentino: se trataba de unos bonos de papel, «abrochados» en una especie de chequera, con los que se podía comprar en los negocios adheridos al sistema. Luego, el importe de esos bonos se pagaba en mensualidades. El producto se llamó Crédito Liniers, que competía con otros similares, como «Credibono». En 1971, algunos de esos comerciantes decidieron entrar al mercado financiero y fundaron el Banco Liniers; al mismo tiempo, reemplazaron el bono por un plástico, al que llamaron Argencard. Eran las familias Porcel de Peralta, Rodríguez, Posse, Lorenz y Grether entre otras. Antes de la llegada de las dos grandes marcas mundiales (VISA y MasterCard), Argencard fue líder indiscutido del incipiente mercado de medios de pago en el país. A mediados de los 80, Argencard SA se convirtió en licenciataria para el Río de la Plata de MasterCard, pero conservó su propia marca hasta principios de los 90. Ya asociados con el italiano BNL, unificaron toda su cartera bajo el paraguas de la marca internacional, y continuó procesando las tarjetas que emitían los bancos adheridos. En 1994, los socios italianos deciden vender su parte; los bancos del sistema Visa -los más importantes del país- eran una «fija» para quedarse con Argencard SA, y se sentaron a esperar que la BNL se aviniera a aceptar su oferta.

Sin embargo, Juan Navarro -que había hecho buenos negocios con los desodorantes Poett y distribuidoras eléctricas del norte del país- reunió a un grupo de inversores (ver nota principal) y de manera sorpresiva ganó la partida. Su obvia intención era vendérsela a esos mismos bancos en un lapso no mayor de dos años, que por imperio de factores internos y externos se convirtieron en once. De todos modos, según reconoce Marcelo Aubone, el de Argencard fue «el mejor negocio que hicimos en la historia del Exxel: compramos a u$s 140 millones y vendemos a mucho más». No dice a cuánto... pero a esa utilidad habrá que agregarle las ganancias operativas de los once años que manejaron Argencard.

Y a pesar de que hoy -al menos en teoríatiene setenta bancos que emiten Master-Card y procesan sus operaciones con ellos, en algún momento la relación con las entidades financieras pasó por una etapa más que tormentosa: fue cuando el entonces CEO Carlos Fuks decidió duplicar las comisiones que les cobraba por procesar sus operaciones con tarjeta. Todos los grandes bancos dejaron de emitir MasterCard, lo que acentuó la pérdida de participación de mercado que venía registrando. Recién con la llegada de Laje (un hombre proveniente de dos «bancos VISA» como el Francés y el Galicia) se recompusieron las relaciones de Argencard con el mercado financiero.

S.D.

Te puede interesar