Ayer la tasa de interés implícita para comprar dólares a un mes contra pesos se ubicó en 363% anual. Este es el costo en el llamado mercado NDF (Non Deliverable Forward), donde los operadores cotizan el «premio» que deben pagar quienes buscan cobertura contra el riesgo cambiario. El dólar a un año de plazo cotizó ayer a 5,66 pesos, o sea, 83% por encima de la cotización de cierre en el mercado local.
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Según la pantalla Bloomberg de NDF, el precio presente o spot del cable (compra de dólares vía transferencia) ayer cerró en 2,865 pesos por dólar.
«Si tenemos en cuenta que el gobierno colocó Letras a 90% anual y la tasa del dólar futuro se ubicó a una semana de plazo en 350% anual, se abren interesantes perspectivas para arbitrar», señaló Federico Arri, de la mesa del HSBC Argentina durante el seminario de monedas que ayer organizó «Bloomberg».
Por su parte, Tomás Malaga, economista jefe del banco brasileño Itaú, consideró que «hoy resulta imposible establecer un tipo de cambio en la Argentina para el mediano plazo». «He tomado contacto con analistas y economistas locales, y me han dado pronósticos desde 3 hasta 10 pesos por dólar», explicó Malaga, quien sostuvo que «hasta tanto el gobierno no defina, con una línea clara, hacia dónde va, es imposible estimar qué puede pasar aquí». Malaga analizó el paso de la economía brasileña de un tipo de cambio administrado a uno flotante. Tras escuchar al economista brasileño, el auditorio presente se convenció de que en la Argentina no se cumple ninguna de las condiciones previas que tenía Brasil al devaluar en el '99, por lo que la experiencia de un régimen de tipo de cambio flotante no garantiza el éxito obtenido, hasta ahora, por ejemplo, por el vecino país.
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