La economía creció fuerte el año pasado, pero algunos datos que confirmó ayer el INDEC generan dudas. En particular, se aseguró que la inversión tuvo una importante desaceleración en el cuarto trimestre, al crecer sólo 14%, cuando en 2005 lo había hecho a casi 27%. Además, hay dudas sobre la composición, ya que buena parte corresponde a construcción de viviendas. Sigue siendo insuficiente, en realidad, la inversión en stock de capital, es decir, que aumente la capacidad de producción de la economía. Y está casi ausente el ingreso de capitales del exterior de largo plazo. La actividad, cada vez más, depende del sostenidoaumento del consumo. El riesgo es que la combinación de mayor demanda interna y menor inversión termine generando más inflación.
Casi no mencionó a la Argentina, pero quedaron pocas dudas entre los más de 250 empresarios presentes de que su discurso apuntó (por lo menos, en algunos pasajes) al gobierno de Néstor Kirchner. El embajador de los Estados Unidos en la Argentina, Earl Anthony Wayne, dedicó buena parte de su mensaje a explicar cuáles deben ser las medidas para atraer inversión de largo plazo y se ocupó de describir las bondades del libre comercio.
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«Para sostener condiciones propicias de inversión que atraigan capital de largo plazo, los gobiernos necesitan regímenes regulatorios e impositivos transparentes, consistentes y que funcionen bien», aseguró Wayne. Hace pocas semanas el embajador realizó una gestión ante el gobierno por la decisión de no aprobar la compra de Transener por parte de la estadounidense Eton Park, aunque sin resultados. En Washington se lo consideró como un ejemplo del riesgo jurídico que persiste en la Argentina.
Y para que no queden dudas de su postura, explicó que «la inversión directa beneficia a los inversores que pasan a participar del crecimiento de un país determinado y a las naciones receptoras que ganan mercado laboral y capacitación, reciben ganancias impositivas y desarrollo en infraestructura».
Wayne habló durante un almuerzo organizado en el Hotel Alvear por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP), que preside Julio Werthein. Fue la primera presentación del embajador luego de la gira de George W. Bush por América latina, donde visitó entre otros países a Brasil y Uruguay. «El presidente -dijo- dejó un fuerte mensaje de cooperación y trabajo conjunto con los gobiernos que están tomando buenas decisiones al brindarles a sus pueblos los beneficios de la democracia y las oportunidades económicas.»
Sólo un funcionario del gobierno estuvo presente durante la disertación, el titular de la AFIP, Alberto Abad. En otra mesa conversaron animadamente dos jueces: María Servini de Cubría y Rodolfo Canicoba Corral, que no escondía su satisfacción por la decisión de Interpol de pedir la captura internacional de ex funcionarios iraníes que habrían participado del atentado a la AMIA (él está al frente del caso).
Enfasis
En cuanto al capítulo comercial, el embajador estadounidense -que fue nombrado en su cargo el 4 de abril de 2006 por el presidente George W. Bush- insistió con la necesidad de avanzar hacia una liberación del comercio. Hizo especial énfasis en la necesidad de concluir exitosamente la Ronda de Doha, donde se está discutiendo la posibilidad de reducir barreras arancelarias. Señaló, en ese sentido, que «países como la Argentina y los Estados Unidos presentan fuertes ventajas competitivas» para aprovechar una mayor apertura del comercio agropecuario. El gobierno de Néstor Kirchner, sin embargo, se opone a cualquier liberación si antes Europa y Estados Unidos no reducen el nivel de subsidios a los productores agrícolas.
Hubo también espacio para preguntas y respuestas, pero Wayne prefirió no aventurarse en algunos temas. «No comments», contestó cuando uno de los empresarios le preguntó sobre la postura de los Estados Unidos ante el problema de los bonistas que no quedaron fuera del canje. Nadie le consultó sobre la negociación que se avecina con el Club de París.
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