La ola de calor que persiste desde hace siete días agravó ayer la situación del sistema eléctrico en Capital Federal y en el Gran Buenos Aires, debido, entre otras cosas, al intenso uso de aparatos de aire acondicionado. Se estima que sólo por esos equipos se requieren 3.000 megavatios más de electricidad, lo que equivale a la producción de casi cuatro centrales térmicas de las más modernas. Lo peor es que el pronóstico es incierto, y la temperatura no cedería hasta el lunes. Esto puede derivar en mayor cantidad de interrupciones del servicio y de mayor duración, sobre todo hoy. En el país, la demanda tocó el mayor nivel de la historia el miércoles y, seguramente, fue superada ayer. En esta situación totalmente atípica, el gobierno amenaza con sanciones si no se aplicaron los planes de contingencia para el verano y, al mismo tiempo, busca con las empresas la forma de atenuar el impacto de la falta de luz en el público.
Dejá tu comentario