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30 de septiembre 2008 - 00:00

Terremoto cambió paisaje inglés: fin de una era

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Gordon Brown
Londres (DPA) - Aunque el terremoto financiero tiene su epicentro en Estados Unidos, los temblores cambiaron la fisonomía del paisaje bancario de Gran Bretaña para siempre. En los últimos meses, instituciones crediticias británicas fueron salvadas por el Estado o por otros bancos, sucursales de casas financieras extranjeras tuvieron que ajustar en parte sus operaciones en el reino.

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Decenas de miles de empleados bancarios perdieron sus trabajos, la competencia en el sector fue cercenada y millones de clientes despertaron de un día para el otro con un nuevo banco. Y, con la estatización del banco hipotecario Bradford & Bingley (B&B), finalizó hoy una era. Con el B&B naufraga el último banco que había surgido de una caja de ahorro de vivienda.

A comienzos de los años 90, estas instituciones crediticias fueron liberadas de sus regulaciones de política financiera para que pudieran expandirse de financieras de vivienda con alcance regional a empresas crediticias con alcance global.

Northern Rock, Halifax, Abbey o Alli-ance & Leicester siguieron, al igual que B&B, este camino. Liberalización y desregulación prometían ganancias y acceso a los mercados de dinero internacionales.

  • Presión

  • Pero con la libertad también vino la presión de tener que aumentar las ganancias y con ello el peligro de los riesgos financieros y políticos. Entre tanto, estas instituciones transformadas desaparecen del mercado, deben ser salvadas por el Estados o rendirse ante grandes bancos.

    Y cuando había algo para salvar en Gran Bretaña, en los últimos tiempos, el gigante Banco Santander estuvo rápidamente presente. Con el Abbey, Alliance & Leicester y ahora partes del Bradford & Bingley, el Santander ha aprovechado la oportunidad con estas tres instituciones, que en la transformación de financieraspara vivienda regionales a grandes casas financieras quebraron. En este contexto, el rol de salvador parece ser lucrativo. Entre tanto, al grupo Santander le pertenecen casi 1.300 filiales con una participación de mercado medida en función del negocio de ahorro de clientes privados de 10 por ciento en todo el país.

  • Superbanco

    En los medios ronda el nombre de un superbanco completamente diferente, que oficialmente no existe. Con adjetivos como «banco ponzoñozo» o «mal banco» describen los observadores a un posible superbanco estatal que podría surgir si el estatizado Northern Rock se hiciera cargo de las igualmente estatizadas hipotecas de dudosa cobrabilidad que eran del B&B.

    Sea como fuere, desde el punto de vista de los analistas, todavía queda la posibilidad de que el paisaje bancario de Gran Bretaña haya dejado atrás lo peor y que, a pesar de eso, todavía pueda haber algunas réplicas.

    Con la caída de Northern Rock, Halifax Bank of Scotland y Bradford & Bingley, la réplica encontró bancos que corrieron riesgos extremos en el mercado inmobiliario estadounidense. Los grandes bancos británicos que sobrevivieron, Lloyds, RBS, HSBC y Barclays, han sacado a flote sus negocios y administran su ganancia no exclusivamente del mercado inmobiliario.
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