La llegada del presidente chino ha tenido la curiosa virtud de unir a dos enemigos que parecían irreconciliables: los textiles argentinos y sus colegas brasileños. Sucede que Brasil reconoció a China como "economía de mercado", y la Argentina se dispone a hacer lo propio. Esta declaración podría impedir -según los parámetros de la Organización Mundial del Comerciola aplicación de medidas antidumping contra las exportaciones chinas. Y sectores como el textil, la indumentaria y el calzado son especialmente sensibles a la llegada de artículos baratos desde el país oriental. Por eso, este fin de semana, la poderosa FIESP (la central fabril paulista), presidida por un empresario textil, y una organización que nuclea a ese sector en la Argentina se levantaron contra la "economía de mercado" china. Lo que parecía imposible lo consiguió la visita de Hu Jintao.
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