La operación de TGS, que está en cesación de pagos desde mayo del 2003, es una de las mayores reestructuraciones privadas del país tras concluir en septiembre la negociación de Telecom por 2.600 millones de dólares.
Las empresas argentinas no pudieron seguir el ritmo del Estado, que aún está en cesación de pagos, y debieron acelerar los plazos de reestructuración para poder seguir operando.
En este caso, TGS ofreció a sus acreedores pagar en efectivo el 11 por ciento de su deuda y entregar por el saldo bonos con vencimiento en hasta nueve años. TGS también pagar en efectivo los intereses de los bonos desde la cesación de pagos hasta la fecha en que concluya el canje.
Las autoridades de la empresa habían anunciado que la oferta de canje solamente sería efectiva si el nivel de aceptación representaba al menos el 96,0 por ciento del capital total de la deuda.
La deuda a reestructurarse incluye 600 millones de dólares en bonos, 326 millones de dólares de deuda con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros 92,6 millones de dólares en instrumentos de deuda de corto plazo.
TGS, que distribuye el 60 por ciento del gas que se consume en Argentina, dijo la semana pasada que ganó 21,4 millones de pesos (unos 7,2 millones de dólares) en el tercer trimestre del 2004 frente a una pérdida de 70,5 millones en igual período del año anterior.
TGS es controlada por la Compañía de Inversiones de Energía SA (CIESA) que, junto a Petrobras Energía SA y una subsidiaria y filiales de Enron Corp., poseen aproximadamente el 70 por ciento del capital social.
CIESA está controlada en un 50 por ciento por Petrobras Energía SA y una subsidiaria, y el restante 50 por ciento está en manos de subsidiarias de Enron Corp.
TGS duplicará su capacidad de transporte del gasoducto que opera entre Patagonia y Buenos Aires gracias a una inversión de unos 285 millones de dólares con aportes de accionistas y del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES).