El cóctel era casi explosivo, por un lado algo que hace tiempo no veíamos: la gente del Crédit Suisse recomendando comprar las acciones de Microsoft (el papel fue la estrella del Dow ganando 1,67%, seguido de cerca por DuPont y, algo más lejos, Alcoa); por el otro un nuevo cúmulo de fusiones que entre otras involucraron a Blackstone Group y Equity Office Properties (u$s 19.000 millones), a FMC&G con Phelps Dodge (u$s 25.000 millones), al Bank of America y US Trust Corp (u$s 3.300 millones), a la oferta del NASDAQ para quedarse con el London Stock Exchange (u$s 5.100 millones, rechazada), y con algo menos de "consistencia" los comentarios que General Motors está interesado en lograr algún tipo de "acuerdo" con su principal rival, Ford (mal recibida ya que ambos papeles serán en baja y GM fue el más "tiro hacia abajo" en el Dow), etc.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Un poco más tarde y casi como "la cereza" del vaso se agregó una nueva merma en el precio del petróleo, que esta vez cerró en u$s 58,78 (golpeó a las empresas energéticas, haciendo que Exxon Mobil -la mayor cotizante del planeta- perdiera 1% de su capitalización, aunque no impulsó ostensiblemente a ningún sector). A pesar de todo esto, y por algún motivo (o tal vez sin ningún motivo) la "mezcla" no sirvió y el Promedio Industrial cerró en 12.316,54 puntos, mostrando un retroceso de 0,21 por ciento.
Si hemos de ser sinceros, desde hace días que cunde cierta sensación de que el mercado debería de haber registrado alguna forma de retroceso, para "digerir" la seguidilla de nuevos máximos históricos que viene marcando desde comienzos de octubre (18 en total). Así se entiende por qué la merma de ayer no pareció sorprender a nadie y por qué el VIX o " índice del miedo" (del que tanto habláramos cuando "las papas quemaban" a mediados de año) cerró en el punto más bajo de los últimos 16 años.
Dejá tu comentario