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6 de noviembre 2008 - 00:00

Trabas para importar y pago de préstamos

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Guillermo Moreno
Empresario industrial de primera línea: «Mis proveedores me piden algún documento que confirme el control de cambios para no trabarme los embarques y demás refinanciaciones, y sólo tengo llamados telefónicos de funcionarios que me instruyen a no girar divisas».

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Importador pyme: «Tengo dólares depositados en un banco extranjero de primera línea para afrontar compromisos con el exterior y me dicen que no me los pueden transferir ni para pagar importaciones ni préstamos externos. Cuando pido el número de circular o decreto para justificar el incumplimiento me contestan que no existe, se trata de pedidos informales de parte de funcionarios del área económica».

Estos dos testimonios reúnen las inquietudes que están viviendo estos días las principales empresas locales, tanto exportadoras como importadoras a la hora de cumplir con sus compromisos.

La instrucción que llega a los escritorios de las compañías y de los bancos con que operan es «no gastar dólares», por ende, «no pagar importaciones ni préstamos al exterior».

«¿Cuánto creen que puede durar esto?», advierten los empresarios. «Ni cuando el Banco Central no tenía prácticamente reservas dejamos de pagar las importaciones», se alarmaba uno de los principales consultores del mercado que hoy no da abasto para atender las dudas de sus clientes.

En las últimas horas las huestes oficiales han encomendado a varias empresas a deshacer las operaciones que pactaron el viernes pasado, casi todas fueron compras de divisas para girar al exterior.

Pero la mayoría de estas transacciones están calzadas con compromisos comerciales y financieros con proveedores del exterior. De modo que la demora en la cancelación de estos compromisos atenta contra el exiguo crédito de las empresas localesen el extranjero, en momentos en que prácticamente la restricción crediticia local e internacional ahoga los programas financieros de las empresas.

La estrategia cambiaria oficial de defender las reservas y contener el valor del dólar en valores de $ 3,30, para no asustar a los senadores que deben sepultar los restos de la jubilación privada, choca de frente con las necesidad de mantener el nivel de actividad porque «no hay nada que resulte más recesivo que dejar de pagar las importaciones», afirmaba ayer un analista frente a un grupo de empresarios y banqueros.

El gobierno está empecinado en no perder más reservas y aspira a que la creciente demanda de dólares sea satisfecha no vía el BCRA sino que sean los bancos los que provean la liquidez a plaza; sin embargo, éstos están más preocupados en preservar su posición general de cambios en medio de un contexto de dolarización de portafolios, corridas y fuga de capitales, propio de un clima predevaluación.

J.G.H

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