5 de octubre 2007 - 00:00

Tres ruedas de un letargo sin razón

Tres ruedas de un letargo sin razón
En realidad, la calma que mostró ayer el mercado bursátil no sorprendió demasiado a nadie. Sin embargo, la falta de entusiasmo (ayer el Dow trepó un mísero 0,04%, a 13.974,31 puntos, con baja del volumen) que vienen mostrando los inversores desde el lunes -cuando el Promedio Industrial marcó su último máximo histórico-, está contribuyendo a que aumente el número de analistas que hablan de un período de debilidad hacia más adelante. Es cierto que subiendo apenas 1% el S&P500 (el Dow, 0,9%), marcaría un nuevo récord, pero si tenemos en cuenta que la blue chip promedio está casi 17% debajo de su "máximo de máximos", vemos por qué no se "respira" un ambiente de euforias. El altísimo grado de concentración que viene exhibiendo la suba (es válido pensar que desde el 16 de agosto estamos en una), se vincula al menos en parte con la actividad de hedge funds y otros grandes inversores institucionales.

Es que con las pérdidas que han tenido muchísimos de ellos y tan sólo un trimestre por delante para cerrar con un balance ganador, el nombre del juego ha pasado a ser "momentum trading" (se compra lo que sube, se vende lo que baja). Esto permite -y explica en parte-que entre el lunes y el miércoles el sector constructor " volase" 10% haciendo caso omiso a todas las malas noticias para desplomarse ayer más de 2% sin que mediara nada relevante, que las biotecnológicas subieran 7% el último mes o que veamos cada vez más subas y bajas que desafían la lógica (la suba del Citigroup y los bancos, a pesar de un futuro gris y un pasado negro). En definitiva, se genera una profecía autocumplida, sobre la cual todos sabemos que termina generando más perdedores que ganadores, pero que no da lugar para quedarse fuera de ella. Hay quien piensa que el reporte del empleo que se difunde hoy podría hacer que los inversores "pongan los pies sobre la tierra" (poco probable: ya se dice que, si sale elevado, será señal de recuperación y, si es bajo, del nuevo recorte de tasas de la Fed), pero éste es sólo un dato menor frente al desconocido número de las verdaderas pérdidas que ha generado la crisis crediticia. Corren tiempos curiosos, pero no incomprensibles.

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