El gobierno de Brasil reclamará a Eduardo Duhalde una reducción en las retenciones de 20% a las exportaciones de trigo ya que consideran que frena la venta de los productores argentinos, hecho que les complica el abastecimiento. Brasil produce sólo 30 por ciento de su consumo y compra casi su totalidad en la Argentina aunque este año adquirió parte de ese volumen en Polonia y Canadá debido a que los exportadores argentinos frenaron sus exportaciones por las restricciones generadas por los agricultores que prefirieron retener sus cosechas ante la escalada del dólar primero y la suba de precios de los granos después. La producción brasileña de trigo varía entre 2,5-2,7 millones de toneladas, pero la demanda del mercado es de alrededor de 11 millones de toneladas. Históricamente, aunque con fluctuaciones, Brasil compraba entre 6/8 millones de toneladas en la Argentina. Este año lleva comprados 5,5 millones de toneladas y necesitaría alrededor de 2 millones más para terminar de abastecer sus fábricas.
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Pese a que todos los años Brasil amenaza con comprar trigo en otros destinos, y comienzan a jaquear los lobbies de la harina en el país vecino, este año la falta de disponibilidad de cereal en la Argentina determinó que se compraran volúmenes en Polonia y en Canadá. Pero la calidad del trigo argentino resulta mejor ante las necesidades panaderas de los brasileños y luego de los pagos de aranceles extra-Mercosur, se encarecen para Brasil las compras de trigo por afuera de la región.
Pese a que Brasil espera en 2003 la mayor cosecha de trigo de los últimos 14 años -3,9 millones de toneladas- la alta de provisión para los próximos meses inquieta a los funcionarios. Según los datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) el stock inicial de trigo de esta campaña es de 700 mil toneladas y la producción esperada llegaría a 3,25 millones de toneladas con importaciones de 6,7 millones y un consumo de trigo forrajero de 300 mil toneladas.
El gobierno de Brasil avanzaría sobre una decisión del gobierno de Duhalde y se convertiría en el mayor lobbista de los productores argentinos (que se quejan por las retenciones que les disminuye los precios) presionados por la fuerte suba del precio del pan en el mercado interno que ya trepó 25% este año. La compra de un trigo más competitivo descomprimiría la tensión entre molineros y gobierno de Brasil.
En la Argentina, una rebaja en las retenciones sería una buena noticia para los empresarios rurales que reclaman contra la medida desde su implementación. Los productores aún retienen 2,8 millones de toneladas de trigo 2001/ 2002 que a valores FOB de ayer totalizarían u$s 530 millones guardados en silos y acopios. La disminución de las retenciones implicaría un aumento en el precio del grano que podría rondar entre u$s 5/ 8 por tonelada, según los descuentos que sufrieron los precios luego de la medida impositiva.
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