Con fuertes quejas y gran preocupación por la caída de la actividad y la menor rentabilidad provocada por la suba de costos -especialmente los laborales-, pero sobre todo con duros cuestionamientos a los índices que elabora el INDEC, sesionó ayer la junta directiva de la Unión Industrial Argentina (UIA), una especie de «legislativo» de la central fabril del que toman parte casi un centenar de dirigentes de todo el país. La junta se reunió en un clima enrarecido por el enfrentamiento público que mantuvieron ( justamente por el «tema índices») su titular, Juan Carlos Lascurain, y el vicetercero, José Ignacio de Mendiguren, una pelea que se zanjó a medias.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Horas antes, Lascurain se había sumado a las críticas públicas de otros empresarios por los índices oficiales de inflación. El dirigente, en declaraciones radiales, dijo ayer que «si cada vez que el INDEC difunde un número se lo pone en duda, no es beneficioso para la sociedad». Agregó que «los reclamos de aumentos salariales por encima de las estadísticas oficiales de inflación implican un reconocimiento de un valor superior».
En diálogo con este diario, repitió su queja en términos parecidos: «Creo que las cifras que entrega el INDEC son cuestionadas por vastos sectores, y es un tema que más temprano que tarde habrá que resolver».
El empresario metalúrgico hizo público su descontento (con palabras más suaves) luego de que sus colegas Cristiano Rattazzi (Fiat) y De Mendiguren (en su condición de presidente de la Cámara Argentina de Indumentaria) criticaran con mayor dureza la política oficial de elaboración de índices. De Mendiguren llegó a decir que la inflación «supera 25% anual», lo que fue cuestionado por Lascurain en privado y también en público, diciendo que De Mendiguren no representaba a la UIA.
Si bien no lo confiesa públicamente, Lascurain sufrió en carne propia las declaraciones de De Mendiguren, que los diarios reprodujeron el mismo día que concurrió al despacho del ministro Julio De Vido -el jueves de la semana pasada- para una reunión de la que también participaron Luis Betnaza (Techint), Héctor Massuh, Adrián Kaufmann Brea (Arcor), Federico Nicholson (Ledesma) y el secretario de Industria, Fernando Fraguío.
No hace falta ser un experto en UIA para advertir que el único de la «mesa chica» de la entidad que no concurrió fue De Mendiguren, que por esas horas se había retirado a su campo, lo que provocó las iras de Lascurain.
Fue en este mal clima entre el presidentede la UIA y el ex ministro de Eduardo Duhalde que se llegó ayer a la reunión de la junta directiva de la entidad. Para tratar de concurrir a esa asamblea sin el mar de fondo que se evidenciaba entre ambos dirigentes, el grupo Industriales (la línea interna de la UIA que inspira Paolo Rocca y de la que participan Lascurain y De Mendiguren) se reunió un par de horas antes en el Centro Argentino de Ingenieros. Allí hubo acusaciones mutuas que otros integrantes del grupo, como Betnaza y David Uriburu (Techint), Kaufmann Brea y dirigentes del interior intentaron morigerar.
Una vez en la junta directiva -que arrancó una hora tarde porque la «previa» de Industriales se prolongó-, hubo una casi unánime queja de todos los sectores y las regiones por la caída de la actividad y la pérdida de rentabilidad y competitividad que viene padeciendo la industria -según los participantes- desde hace ya al menos 18 meses. Esto sería especialmente grave en sectores como alimentación, textiles y metalurgia, acosadas (según los empresarios) por un tipo de cambio que pasó de $ 3,20 a $ 3,04 al mismo tiempo que las empresas debían conceder aumentos salariales superiores a 30%. «Y encima las alimentarias tenemos a Guillermo Moreno respirándonos todo el tiempo en la nuca...», dijo un empresario de esa industria. Antes, en los pasillos, los empresarios repartían palmadas en la espalda y felicitaciones a Rattazzi y a De Mendiguren por haber hecho público lo que todos hablaban en privado.
Sin embargo, ésa fue la crítica principal que hizo Lascurain, quien estaba trabajando en un «diagnóstico» conjunto con el gobierno (para eso la reunión con De Vido) que no se haría conocer, pero que serviría de base para la terapéutica. De hecho, mañana volverán a juntarse los técnicos de Planificación con los de la UIA para tratar de avanzar en este diagnóstico.
No hay demasiadas esperanzas cifradas en este diálogo, al menos en la UIA: «Si Moreno sigue diciendo que los índices están bien porque en Gregorio de Laferrere puede conseguirse el aceite al precio que él fijó en los acuerdos con las empresas, indudablemente estamos hablando de cosas diferentes».
Lascurain le dijo a este diario que «la reunión se cerró con un apoyo unánime a la presidencia», algo que es difícil de aceptar: al menos un dirigente no debe haber levantado la mano para apoyar esa moción...
De todos modos, hoy volverán a verse las caras la totalidad de los miembros de la UIA, en el festejo por los cien años de Ledesma que organiza ese grupo en el Alvear Palace Hotel. Allí hablará Carlos Pedro Blaquier, accionista principal de la azucarera-papelera, e inspirador de la lista Celeste y Blanca en la interna de la UIA, que -por un acuerdo de alternancia entre ambos grupos- en marzo designará el presidente que asumirá en mayo. Y aunque parezca mentira, ya se habla de algunos candidatos...
Dejá tu comentario