Un problema inesperado: los chinos comienzan a ahorrar
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Los inversionistas extranjeros son otro riesgo. El ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio a fin de año hizo que las empresas trasnacionales aumentaran sus inversiones en la segunda economía más grande de Asia. Después de Estados Unidos, China es el destino más popular de la inversión extranjera directa. No obstante, los recientes sucesos podrían ahuyentar a los inversionistas.
Aunque su ritmo de crecimiento de 8% y enorme población convierten a China en una de las historias económicas más interesantes, también es una de las más inciertas.
En Daqing, China, por ejemplo, decenas de miles de trabajadores despedidos realizaron atrevidas protestas, desafiando las leyes contra las reuniones públicas. Esas fueron las manifestaciones más importantes, prolongadas y osadas desde la plaza Tiananmen en 1989.
Hasta el momento los ejecutivos estadounidenses y de otros países parecen preocupados por la unilateralidad de las reformas económicas de China. Pekín está acogiéndose a las convenciones comerciales internacionales sin ofrecerles a sus trabajadores los derechos más básicos de expresión, asociación y petición. Y las empresas trasnacionales parecen contentas de pagarles magros salarios a los trabajadores chinos y vivir con el sistema que los mantiene en esas circunstancias.
• Gasto público
El tercer riesgo es el gasto público. Pekín piensa que necesita que la economía siga creciendo a un ritmo de 7% o más para generar empleos para los 8 millones de habitantes rurales que migran a las ciudades cada año en busca de un trabajo. Para lograr esa meta, aumentó el gasto en caminos, refinerías y otros proyectos en los primeros siete meses de este año en 24,1%, alrededor del doble del ritmo de todo el año pasado.
¿Por cuánto tiempo más puede continuar esto? Nadie lo sabe a ciencia cierta.
Y para colmo parece ser que la dirigencia política china está desorganizada. El presidente Jiang Zemin, de 76 años, está haciendo algunas maniobras para quedarse en el poder, dejando de lado un plan de sucesión establecido hace mucho tiempo.




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