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26 de enero 2004 - 00:00

Un tema grave

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Dentro de este esquema, se comentaba este fin de semana que precisamente Lavagna habría acercado el viernes a «Clarín» una primicia que a él lo disculparía, pero que, bien observada, lastima al gobierno y, en particular, al presidente de la Nación. Se trata de un informe reservado preparado por el Banco Central que llegó a Economía, pero también a la Casa Rosada. Allí se demuestra que los llamados «fondos buitre», predominantemente de Estados Unidos, poseen ya 20% de la deuda impaga argentina con acreedores privados, los hoy tan mencionados «bonistas». Es decir que tendrían títulos en default por unos 17.200 millones de dólares, de los cuales 7.200 millones los habrían adquirido -según el Banco Central-en los últimos 4 meses a ahorristas desesperados por la perspectiva de no cobrar.

La gravedad del tema surge del mismo informe, en tanto sea verosímil, que cita: 1) en todos los países que caen en default siempre aparecen estos «fondos buitre», que aprovechan y compran títulos a precio habitualmente vil. Pero resulta que nunca se conoció que adquirieran los de un país por más de 10% y en el caso de la Argentina estarían ya en 20%; 2) el informe del Banco Central -un esfuerzo sutil de advertir al gobierno de los errores que está cometiendoagrega este concepto:

En los '80, Alan García, presidente por ese entonces de Perú, repudió la deuda externa de su país y alardeó de ello.

Simplemente logró encarecerla para los gobiernos que lo sucedieron, que terminaron pagándola. Hace 2 años, García volvió a postularse como candidato presidencial tras más de una década de exilio, pero aclarando que «no volvería a hacer lo mismo que en el pasado». Lógico.

Frente al mayor default de la historia financiera mundial, como resulta este caso argentino con una deuda de 180.000 millones de dólares, entre privada y con organismos internacionales, era obvio que esos grupos especulativos llamados «fondos buitre» no iban a desaprovechar la oportunidad. Por eso también pasa a ser récord mundial ese 20% que, según el informe del Central, tienen apostado en la deuda privada argentina.

No tienen escrúpulos, representan la parte más negra y lacerante del capitalismo y la libreempresa. Actúan con total frialdad pero, aunque puedan ser repudiados, en sus formas más benignas se los considera útiles e indispensables en el capitalismo porque alejan el riesgo a quienes no desean asumirlo y se conforman con ganar menos pero seguro. Son, por caso, los que compran dólares a futuro, los productores agropecuarios que venden cosechas a menor precio fijo actual pero asegurándoselo. El especulador estará deseando una sequía mundial que mejore el precio de la cosecha que ya adquirió. Si ya pagaron y tienen posesión, desean sequías o gobiernos -como el argentino en estos díasque insulten a acreedores y repitan que no van a pagar. Se desalientan así los tenedores moderados y acrecientan la ganancia de la especulación que absorbe más ventas.

Pretender enfrentar el operar de fondos financieros internacionales « buitre» con adjetivos descalificativos es tan inútil como leerle el Evangelio a una jauría de hienas que avanza sobre un sangrante caído.

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