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De esta forma, la liberación total del «corralito» (tanto para personas físicas como para empresas) implicará en lo inmediato que $ 14.400 millones quedarán disponibles para su extracción en efectivo.
En el equipo económico y el Banco Central descartan que estos fondos que se liberan vayan a presionar al dólar. En realidad, se estima que es el dinero que como mínimo necesita la economía para que el sistema de transacciones permanezca aceitado.
Cuando esas colocaciones venzan, los fondos quedarán automáticamente disponibles para su retiro. Los titulares de esos plazos fijos pueden renovarlos con tasas de interés atractivas, suscribir Lebac que ofrece el Central o también comprar dólares. Evidentemente, se trata de dinero que había sido destinado a un ahorro de corto plazo, pero que no forma parte del dinero considerado transaccional.
Además, los amparos continúan siendo una cuestión sin solución. En los primeros quince días de noviembre la cifra se ubicó en $ 500 millones. Esto implica un problema de liquidez para los bancos y, al mismo tiempo, más efectivo que se vuelca al mercado y que --eventualmente-podrían tener como destino la compra de divisas.
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