24 de junio 2004 - 00:00

Una decisión que era previsible

L a rescisión de la concesión del ferrocarril San Martín, operado por la empresa Metropolitano, es el tercer caso de anulación de contrato que encara el gobierno de Néstor Kirchner. Antes se habían rescindido la de Correo Argentino y la de administración del uso del espectro radioeléctrico, a cargo de la empresa francesa Thales.

La diferencia en Metropolitano es que la operación será adjudicada ahora a una unidad integrada por los otros tres concesionarios ferroviarios. Es decir, la gestión y operación continuará siendo privada, mientras en los otros dos casos hubo directamente una reestatización.


La rescisión del contrato del San Martín estaba siendo analizada por el gobierno desde mayo, debido a la demora de la empresa para poner nuevamente en funcionamiento las locomotoras que habían sido caucionadas por la Justicia meses atrás, y recuperadas por el Estado a fines de abril.

Durante mayo, hubo más accidentes en el San Martín debido a que Metropolitano no incorporó rápidamente las locomotoras, que necesitaban reparaciones, y como consecuencia no regularizó las frecuencias,de modo que continuóoperando diariamente con horarios de sábado. No obstante, la decisión sobre el San Martín se demoró cuando el domingo 30 de mayo se incendió el panel de control del ferrocarril Roca, operado por la misma empresa, en la estación Constitución.

Los peritos de la Policía Federal dijeron que el incendio fue «intencional». Por ahora, no hubo más avances en la investigación sobre el incendio en el Roca que hasta el momento, sigue operando con fuertes demoras. De todas formas, el disgusto del gobierno, y en particular del presidente Néstor Kirchner, fue en aumento con Metropolitano.

• Anticipo

El 4 de este mes, cuando anunció obras en Río Turbio, Kirchner anticipó que se le sacaría la concesión al actual concesionario al referirse a los «empresarios sinvergüenzas que nosotros conocemos bien». Se refería a Sergio Taselli, quien precisamente había tenido la concesión de la mina de carbón de Río Turbio entre 1994 y 2002, y ahora es el principal accionista de Metropolitano.

En esa fecha, el gobierno dijo que se tomaría tiempo para estudiar los fundamentos legales de la rescisión, pero sin duda, el accidente ocurrido en Río Turbio la semana pasada, terminó de definir los tiempos.


En las concesiones de los trenes urbanos de pasajeros se suman elementos para complicar la situación.

Cuando fueron concesionados en 1994, el Estado quedó a cargo de un subsidio operativo para cubrir el déficit entre ingresos y egresos, y aparte, de las inversiones que realizaran los concesionarios.

En 1999 hubo una renegociación con las empresas que incluyó nuevas obras e incrementos del boleto, del cual sólo se aplicó uno de los pautados. Hubo además un alargamiento de los plazos de la concesión, llegando hasta 2024 en el caso de Metropolitano.

En 2002, luego de la devaluación, el Estado autorizó un nuevo subsidio, proveniente de lo recaudado con la tasa del gasoil, para afrontar mayores costos, y en junio de 2003, hubo una suba de esa subvención extraordinaria, que actualmente suma para todas las concesiones unos 23 millones de pesos. Además de esto, los trenes no electrificados, como el San Martín, reciben combustible a precio preferencial, quedando la diferencia a cargo del Estado.

Hay una opinión coincidente en que el Estado no afrontó todos los pagos por obras nuevas, y que los concesionarios tampoco las hicieron porque no recibían los fondos.
Sin embargo, también se coincide en que los subsidios operativos se pagaron con puntualidad por lo menos desde 2002, y que con esos fondos, más la recaudación por los pasajes, las concesionarias podían hacer frente a un mantenimiento aceptable de material rodante, vías y estaciones.

Puede decirse que no es lo mismo mantener vías nuevas que viejas, pero en todo caso, las otras tres concesionarias muestran un mantenimiento un poco mejor que el de Metropolitano y números por lo menos más prolijos.

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