La anunciada fusión entre las lácteas SanCor y Milkaut habría fracasado en forma definitiva: los vaivenes de la macroeconomía, pero también desavenencias entre ambas cooperativas (e internas dentro de Milkaut) habrían hecho caer la operación.
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El acuerdo había sido firmado en mayo pasado; allí se establecía que Asociación Tamberos Unidos (AUT), la cooperativa que es accionista mayoritaria de Milkaut S.A., le transfería activos y pasivos a SanCor. El traspaso se inició con la planta de Grutly (una pequeña localidad santafesina, cercana a Franck, sede central de Milkaut). Pero desde entonces se sucedieron cambios de cúpulas en ambas empresas, el default de la deuda argentina y la devaluación del peso.
«El acuerdo de fusión estaba en función de que la Corporación Financiera Internacional (el brazo del Banco Mundial para inversiones en el sector privado) hiciera un aporte de dinero fresco, y aceptara la refinanciación de una deuda que tenía SanCor con ellos», dice una fuente del mercado lácteo. Ese aporte debía rondar los u$s 30 millones; la deuda a reprogramar ascendería a una cifra cercana a los u$s 220 millones. Obviamente, la nueva realidad económica argentina paralizó las gestiones con la CFI, lo que a su vez hizo que el acuerdo de fusión quedara stand-by.
Pero la situación se agravó porque muchos tamberos decidieron vender su leche a otras empresas -fundamentalmente a Molfino, del grupo Pérez Companc-, por lo que hoy las plantas de Milkaut estarían procesando apenas 600.000 litros de leche diarios, contra los 1,5 millón histórico.
En el ínterin, los nuevos directivos de Milkaut -luego de que abandonaran la empresa su presidente Luis Jullier y su gerente general Hernán Zambón- le hicieron una oferta de recompra a los accionistas minoritarios: el grupo conformado por Merchant Bankers Asociados (MBA), el fondo estadounidense Bassini Players y la propia CFI, que hasta la fecha llevan aportados u$s 23 millones. Los inversores privados tenían una opción (todavía vigente) de integrar otros u$s 21 millones para acrecer su actual participación accionaria de 35 por ciento a casi el doble. Ambas operaciones (la recompra, la opción) también están suspendidas hasta que se aclare el panorama económico.
• Impensable
Según se dice en la zona de Esperanza/Franck, los directivos de SanCor habrían alentado la recompra, a fin de que la nueva empresa volviera a ser «100 por ciento argentina», y habrían ofrecido activos propios como garantía para el pago de los u$s 23 millones en cuestión. La devaluación hizo impensable ese «recupero», y disparó incluso la disolución de la alianza estratégica con Milkaut.
En Franck temen ahora que la caída en la producción de la planta de Milkaut convierta a esa ciudad de 5.000 habitantes en un pueblo fantasma. «SanCor tiene una gran capacidad ociosa (ellos procesaban 5 millones de litros/día; ahora están en 3 millones), por lo que perfectamente podrían comprar toda la producción de los tamberos de Milkaut y procesarlas en sus propias plantas», dicen en Franck. Esto estaría a punto de suceder.
En tanto, las dificultades de Milkaut (entre las cuales se contaría la falta de pago de u$s 2 millones a la CFI) podrían llevarla a vender su sucursal brasileña en Ivotí, a 100 km de Porto Alegre. La interesada sería la local ELEGE, la quinta láctea brasileña, parte del poderoso grupo Avipal. El precio que estarían discutiendo rondaría los u$s 2 millones. S.D.
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