Wall Street lo volvió a hacer y, por segunda vez en menos de una semana, cerró con nuevos récords históricos de sus tres indicadores de referencia, el Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq.
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Una nueva evidencia del momento dorado que vive el parqué neoyorquino, confiado en su buen lugar en un mundo lleno de incertidumbres, especialmente desde el "brexit", acostumbrado ya en las últimas semanas a batir récords con una sola mano.
Detrás de las ganancias de esta primera sesión de la semana estuvo un nuevo fuerte ascenso del petróleo en los mercados internacionales. Y ya van tres jornadas de alzas en el crudo que han sumado más de un 9%.
El barril de Texas, de referencia en Estados Unidos, subió un 2,81% y cerró en Nueva York en 45,74 dólares, mientras que el crudo Brent, de referencia en Europa y otros mercados, subió en Londres un 2,93% y terminó en 48,35 dólares.
El mercado del petróleo aún está influenciado por los rumores desatados el pasado jueves que apuntaban a la posibilidad de que la OPEP adopte medidas para estabilizar el mercado después de unas palabras en ese sentido del ministro de Petróleo saudí.
También colea el anuncio hecho por la firma privada Baker Hughes sobre que el número de plataformas que operan actualmente en Estados Unidos tuvo un incremento de 15 unidades esta semana hasta un total de 396, casi la mitad de las 672 que existían en las mismas fechas el año pasado.
Por su parte, el ministro de Energía ruso, Alexander Novak, se mostró este lunes a favor de que las naciones que producen petróleo tomen medidas de estabilización de precios.
Más allá del crudo, algunos analistas destacaron como acicates de las subidas en la bolsa de Nueva York las últimas encuestas electorales en EE.UU., que dan la victoria a la candidata demócrata, Hillary Clinton, por delante del magnate elegido en la convención republicana Donald Trump.
"No es que haya un candidato preferido de Wall Street, pero el mercado suele preferir que el candidato del partido que se encuentra ya en la Casa Blanca permanezca frente a que se instale el alternativo", apuntó a la cadena financiera CNBC el jefe de inversión estratégica de Key Private Bank, Bruce McCain.
"Ahora mismo la situación general es turbia. Hay pocas pistas de qué mueve realmente las operaciones", añadía.
Bolsas de Asia
Las bolsas de Asia operaban el lunes cerca de máximos en un año luego de que un repunte de las acciones chinas contrarrestó la noticia de que el crecimiento económico japonés se estancó en el segundo trimestre, mientras los precios del crudo extendían su último repunte.
El desempeño de los mercados bursátiles chinos destacaba en Asia y en el referencial CSI300 de las principales acciones que cotizan en Shanghái y Shenzhen saltaba un 3,3% a un máximo en siete meses, en medio de la especulación de más estímulos.
"A la luz de los vientos en contra persistentes desde el sector externo, la débil confianza de las empresas y un mercado inmobiliario enfriado, creemos que las autoridades deben acelerar la relajación de la política monetaria y las reformas", escribió Jing Li, economista de HSBC, en una nota.
La necesidad de nuevas medidas de política en Japón fue subrayada por su débil lectura de crecimiento en el segundo trimestre, que llevó a una caída de un 0,3% del índice Nikkei de la bolsa de Tokio.
Japón registró un estancamiento de su economía en el segundo trimestre de 2016 respecto al primero, que conoció un alza del 0,5%, según datos provisionales publicados este lunes por el gobierno.
Entre abril y junio, el Producto Interior Bruto (PIB) cerró plano, un dato inferior a lo esperado. Los analistas consultados por la agencia financiera Bloomberg News apostaban por un crecimiento del 0,2%.
En datos interanuales, el PIB registra, sin embargo, una modesta progresión del 0,2%.
La tercera economía mundial sufrió un nuevo retroceso de las inversiones no residenciales de las empresas (-0,4%) y una contribución negativa del comercio exterior, así como una caída de las exportaciones en un 1,5%, en un contexto de crecimiento mundial apático y de una desaceleración de los países emergentes.
La reciente subida del yen, un valor refugio de los cambistas en periodos de incertidumbre, empeora la coyuntura en Japón, ya que penaliza a las empresas exportadoras.
Del lado de los elementos positivos, el consumo de los hogares registró una subida del 0,1% y la demanda pública, de un 0,6%.
El primer ministro Shinzo Abe no consigue reactivar la economía japonesa, a pesar del lanzamiento a finales de 2012 de la estrategia "Abenomics" basada en tres pilares -fiscal, monetario y estructural-.
En los últimos trimestres, el PIB oscila entre contracciones o un crecimiento modesto.
En un nuevo intento de reanimar la economía, Abe había anunciado en julio un programa de 28 billones de yenes (273.000 millones de dólares, 240.000 millones de euros)
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