En lo que va del año, el gobierno lleva cancelada deuda por u$s 4.300 millones de dólares. Son datos oficiales del Ministerio de Economía. Cobra relevancia esto cuando se considera que la Argentina tiene aún una pesada carga con la deuda pública, que es de 77% del PBI. En 2001, antes del default, preocupaba a analistas porque estaba en 62%. Está claro que la performance en este sentido podría haber sido mucho mejor si no se hiciera crecer al gasto público -por el clásico «efecto elecciones»- más de 30% este año. Más de la mitad de esos u$s 4.300 millones fueron desembolsos efectuados al Fondo Monetario. Aquí también el gobierno podría haber encarado rápidamente un acuerdo en marzo tras el canje de la deuda, pero optó (para no convalidar ya una suba de tarifas, exigida por el organismo) por pasarlo para 2006. Y así el Fondo es el principal beneficiario de esta política. Roberto Lavagna tiene, sobre este tema, también una visión contradictoria. Resalta como logro este «desendeudamiento», pero al mismo tiempo mantiene el dólar alto. Dice que no lo dejará bajar porque «sólo beneficia a acreedores ya que es más fácil pagarles». Conclusión: el dólar no baja de $ 2,87 (en Brasil ayer cerró a R$ 2,30), hay más inflación y terminará pagando más a futuro por los bonos indexados por el CER. Por lo menos, la deuda global se está reduciendo, y por ende, disminuye también la probabilidad de que el país entre en un nuevo default a futuro.
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