La Argentina dejó ganancias en dólares sorprendentes en los primeros 6 meses del año. Los inversores de alto riesgo hicieron diferencias impensables en otros mercados. Por ejemplo quien compró papeles de Acíndar el 2 de enero y los vendió ayer, ganó 245 por ciento en dólares. El caso de esta empresa parece ser excepcional, pero no fue así. Quienes comenzaron a comprar los bonos en default de la deuda argentina, seis meses después ganaron casi 80%, también en dólares. Los que invirtieron en la Bolsa se llevaron 76% y los más conservadores, que compraron Lebac de 180 días, ganaron 47%, siempre en la moneda norteamericana. El ingreso de fondos a la Argentina para pasarse a pesos fue significativo en ese lapso, por las grandes ganancias que se conseguían en un contexto internacional con rendimientos cada vez menores. Los más grandes decepcionados en estos seis meses fueron los que apostaron al dólar: perdieron casi 18%.
Por supuesto, lo primero que dice quien se entera de estos rendimientos es: «¿Por qué no me lo dijiste antes?». Hay que recordar que a fines del año pasado el dólar valía $ 3,40.
En el caso de los bonos de la deuda externa argentina, los cálculos se hicieron promediando los rendimientos de los principales títulos defaulteados, los más negociados. Los bonos Global, que entraron en el megacanje de
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